martes, 17 de abril de 2012

Piano, piano.

Nunca nadie...
No, yo así no empiezo las cosas.
Tú eres quien respira por mi,
me arropa en sueños,
me quita la escarcha de la nariz.
Entiende que
no somos compatibles por más que lo intentemos.
Tú eres blanco,
yo soy negro.
No me entiendes,
ni te entiendo.
Cuesta creer que pasen diecisiete años para
darme cuenta de que
te quiero y me quieres
sin ningún fin.
La familia es lo primero,
siempre estás ahí.
Yo te cuidaré, confía en mi.
Deja que cuide de las dos.
Pero, a cambio,
solo pido que no intentes cambiarme.
Siento defraudarte.

lunes, 16 de abril de 2012

Mariquita

Observa una mariquita. A mi, personalmente, me parece el insecto más horriblemente bonito que he visto jamás.
Desde fuera, tiene unos colores llamativos, bonitos, contrastados, lisos, finos.
Pero cuando echa a volar salen de su caparazón dos horribles alas negras que recuerdan a una mosca.
Y sus modales son pésimos.
En cuanto se posa en tu mano, deja un rastro amarillento y maloliente.
A la belleza se le permite todo, incluso la vulgaridad, por muy feo que sea su interior.
Y siempre queremos tocarla, aunque nos mee encima.
Por eso, tú eres igual de bella que una mariquita.

jueves, 12 de abril de 2012

Déjate querer.

El rechazo a la vida de algunas personas me desespera. Solo el hecho de encontrarnos aquí, ahora, me parece maravilloso. Al igual que tú me pareces maravilloso.
No sé si te has fijado en lo que haces por los demás. Aunque no siempre salga como tú quieras o como ellos querían, haces todo lo posible por conseguir esa felicidad para tontos.
Para mí, eso es lo que cuenta: tu manera irrepetible de echarle cojones a las cosas. A la vez, me desespera la inútil manera que tienes que hacerte daño irrevocablemente. Pero solo eso, sólo es una parte. Ya tu mirada predica que merece la pena conocerte. Tu forma de sonreír parece que escribe sobre el aire algo así como: Nunca te haré daño. No a propósito.
Te aseguro que algún día las cosas saldrán bien. Te aseguro que tu vida merece la pena si la compartes. No dejes de intentarlo nunca, ¿quién sabe dónde está la salida?. Deja que se acerquen a ti, comparte tus malditas virtudes. Hazlo por ti, joder, por darte lo mejor.
Una tarde de invierno cerrado, parecía que el frío no iba a acabar nunca. La compañía merecía el silencio del lugar sagrado donde nos encontrábamos. El mundo era tan grande a nuestros pies que hasta tus orejas parecían pequeñas. Y así, en silencio, nos conocemos. Y sé que no merece la pena intentar ver solo el lado bueno de las cosas. Hay tantas personas esperando a que salgas a flote...
Sabes sentir. Has sentido tantas puñaladas como besos te han dado. Pero, ¿qué fue ello?. ¿Qué ha sido sino una pequeña lágrima en el mar?. No hagas de ella un tsunami, ella no lo quiere así. Y tú tampoco. Vuelve y deja el miedo ahogarse en esas jodidas lágrimas.
Saca las ansias que tienes dentro de vivir.
A mi no me engañas,
tú quieres ser feliz.