Piensas, a veces, que estando aquí en mi ombligo me haces daño. Ignoras que es cuando te alejas cuando verdaderamente me come la desidia. ¿Qué tienes? ¿Qué será? Da igual. No me lo pregunto. Tampoco pienso en ti. Y no quiero que te preocupes por mi. Pero, ¿ves?, vuelvo a mentir y me quedo como una gilipollas mirando hojas en blanco, queriéndote sin quererte y pensando, sin querer, toda esta porquería que escupe mi cabeza cansada ya de tanto tú y toda esa mierda que se acumula y explota en mil pedazo como cuando metes a un ratón en el microondas. Es igual, creo que ya he perdido el juicio por completo y por eso me pinto las uñas de color cereza. Por si te gusta y quisieras coger un poco. Nada me gustaría más que quisieras tener una parte de mi contigo. Aunque fuese esta mugre.
Lo siento, estas mariquitas me están haciendo perder por completo el juicio. No para de sonar With Me en mi cabeza.