lunes, 30 de enero de 2012

Página 247

-Dime, ¿cuántas bocas te han probado?- preguntó aún sabiendo que la respuesta quizá trastocase su maltrecho corazón.
-Escúchame bien- empezó a decir con voz serena. Después su tono se endureció. -Muchas más de las que piensas. Y no me siento orgullosa de ello. O igual si. Porque gracias a eso me encuentro aquí, ahora. Y por todo lo que he hecho, visto, y escuchado de tantas lenguas viperinas como he rozado, sé a lo que estamos jugando. No me juzgues por lo que he sido. Ni si quiera lo hagas por lo que piensas que soy. Simplemente... ¿quieres un cigarrillo?.
"Está completamente loca", pensó. 
-Eres increíble- susurró mirando sus pupilas dilatadas por la escasa luz de la habitación que ahora estaba en llamas.
-Y es por eso por lo que te quiero- terminó de decir lanzando a su rostro el humo de un cigarrillo de liar.

miércoles, 25 de enero de 2012

Date cuenta de todo lo que ocurre a tu alrededor.
Suelo hacerlo de vuelta a casa.
Una mujer pasea un perro. Una lágrima cae de su mejilla.
Al final del paseo, una chica pierde sus apuntes por dejar su mochila abierta.
Hay una pareja que pasea a su bebé. Parece normal, pero ella es ciega.
Debajo el puente descansa un hombre, cansado, arrastrando en un carro su vida. Es todo lo que tiene.
Y por la carretera, no paran de pasar coches. Uno habla por teléfono, otro canta, otra se maquilla.
El parque se ve precioso cuando lo cubre la luz. Nada que ver con esos días grises de invierno que tan poco me gustan.
Un señor hace deporte.
Acaba de pasar una rata por la pista de fútbol.
Y una chica espera en el autobús.
¿No te preguntas nunca dónde irán esas persona? ¿Qué va a ocurrir con todo esto?
Un niño sonríe en el paso de cebra.
Me mira. Inspecciona mi mochila y saca de nuevo a relucir los dientes guiñando los ojos por el sol.
Es el único momento que merece la pena del día.
Siempre, en algún lugar, hay un poco de felicidad para tontos.
http://www.youtube.com/watch?v=in5Obu5Q8F4

miércoles, 11 de enero de 2012

Nuevo diseño de la triste realidad.

Subo.
Bajo.
Y ahora me quedo aquí.
No sabrás nunca lo que es echar de menos. Voy de aquí para allá. No me permito sentimientos. No me sirven para gente que tengo tan lejos.
Pero no es un echar de menos como el que tú te imaginas. Es un querer, y saber que quieren, y no poder. Es algo peor que eso. Es no poder arriesgar, porque sabes que vas a perder.
Ocurre. Cada dos por tres en mi cabeza. En mi corazón.
Diseño un nuevo modelo de triste realidad. Mi realidad.
Y es que no están. Ni ellos, ni ellas. Ni él.
Deshojando ideas marchitas me despellejo por dentro para evitar pensar en tu risa.
No pensé que pasaría nunca. Yo soy la culpable.
De que, por muy estupido que parezca, deseo inutil e irremediablemente, volver a verte.
 Punto muerto.
   Odio
          los
              sentimientos.