sábado, 31 de agosto de 2013

Como si me importase.

Como las arrugas de tu cuello cuando te tumbas sobre mí, o esa parada cardíaca al verte sonreír. Como cuando el mundo se paraba en tu suspiro y me temblaban las piernas porque estaba segura de que podías romper cualquier teoría con tus ojos.
Como tu corazón cuando lo notaba palpitar, no sólo en tu pecho, sino en el mío,  como si en vez de dos sólo uno. Como las noches de abrir tu alma u dejarme ver lo de debajo de tu piel. Como cuando me decías 'como quieras' como si no supieses que siempre quise y quiero. Como cada sueño frustrado, como cada beso robado y un amanecer o dos o tres o cuatro a tu lado. Como si la tormenta fuese a calmarse porque te echo de mi vida. Como si el hecho de borrarte fuese a hacer milagros de cabeza y corazón.
Como cuando caminas y te envidian hasta los ciegos, que mira, mejor que no te vean, más tucuerpo para mí.
Como si fuese a olvidarte mañana después de una vida buscándote.  Como la esperanza de yotú y túyo. Como queriéndote sin querer, dejándome de querer.
Como la música que nunca deberíamos haber disfrutado juntos.
Como el no saber decir jamás que no y por eso dilo tú porque nada es tan urgente,  nena, nada tan importante, nada merece más la pena que el instante que tenemos delante y el siguiente y la oportunidad de hacerlo diferente.
Como el let it be que no has cumplido. Como mi descuido de pensar que soy alguien para ti.

sábado, 24 de agosto de 2013

Los imposibles

Curiosamente, comiendo un quesito de burgos he llegado a su misma conclusión de que no podemos, ni podríamos, estar juntos. Jamás.
Lo cierto es que me ha llevado bastante tiempo conseguir este punto de vista.
Mira, a él no le gusta el tomate y yo desayuno, como y ceno con esa maldita mierda. Fuma en todas partes y en mi casa solo se fuma en la cocina. Le encanta la soledad casi tanto como a mí y eso es lo peligroso. Las personas como nosotros necesitamos que alguien nos saque de nosotros mismo. Y ni yo lo voy a conseguir con él, ni él conmigo.
No se conoce demasiado y tiene dos versiones de un mismo yo. Ni siquiera se quiere, aunque en esos aspectos ha mejorado bastante y espero haber tenido un poquito que ver.
Momento por momento repaso todo en mi cabeza. Es algo que hacemos todos los ilusos cuando vemos que se nos escapa. Buscamos el fallo, el momento en el que destrozamos nuestro orgullo y jugamos mal las cartas. En este mi caso creo que "el fallo más grande pasó por guardar solamente los días más gratos y olvidar los demás". Fue esa maldita chapa de mechero. El fallo fue With me a solas y esa estúpida promesa conmigo misma de que quién sería el caballero que la escuchase a mi lado.
Pero volviendo al principio, daré los mejores motivos que pensé ayer borracha a las 8 de la mañana llorando como una niña en la cama.
El motivo principal no es la distancia. Es que no me quiere. La distancia es un puto pedo de marica cuando de verdad quieres a alguien. ¿Y porqué no me quiere? Pues porque tiene miedo. He hecho cosas mal pero contra eso no se puede luchar. Un corazón tan roto como el suyo necesita de alguien más fuerte que yo para reponerse. Y yo he fracasado. No he dado la talla. Y en eso igual tiene un poco que ver la distancia y se forma aquí un bucle infinito que demuestra que el universo nos puso aquí para conocernos, querernos y hacernos imposibles.
Imposible. Imposible. Esa palabra tan fea, fría y realista.
Imposible es no fijarse en su manera de andar y de inflar los mofletes. Imposible es no querer pasar una tarde a solas filosofando sobre lo puta que es la vida y metiéndole el dedo en la nariz y la mano en ese corazón tan transparente. Imposible es no fijarse en como bebe la cerveza y suelta el humo del porro entre los dientes. Imposible es no volver a imaginar su culo saliendo por la puerta y luego volviendo otra vez.
Imposibles somos nosotros.
Aunque ojalá otro tiempo y otra época. Y ojalá yo equivocándome con todo esto.
Let it be.