domingo, 22 de marzo de 2015

Si tú, yo

La brisa era el único remedio infalible contra las prisas que te provocaba el mundo en tu existencia como ser humano; decías que hasta hace veinte años y pico fuiste un pez y por eso soñabas constantemente con sirenas y esos mares que ahora definías como "mares metafísicos"porque Cortázar te había robado esa parte de tu cerebro de pez para plasmarla en su libro. Las musas ya podían haber querido tener esa marea interna que ganaste en tu otra vida y aún en esta, no parabas de encarnar papeles secundarios vitales para intentar "satisfacer el alma", era casi como un acto teatral: elegías vestuario, maquillaje y peinado, cambiabas de escenario y de voz; pero tu mirada seguía en el fondo del mar por más que quisieras disimularlo. Merecía la pena asistir a tal espectáculo de idas y venidas, sonrisas y alardes: ¿quién de todos tus papeles eras tú en realidad? Me hacía gracia tu manera de conquistar a la gente con las palabras exactas en el momento correcto; en el último mes te había observado cambiando la trayectoria vital de tres personas. Lo hacías tan inconscientemente que parecía magia. Pero no paraba de angustiarme quien de todas esas personas eras tú porque tenías personajes favoritos, ¿pero quién? No fue hasta hace un par de meses que te vi crecer y mi cerebro pareció expandirse al comprender como funcionaba todo aquello de la existencia camaleónica. Y es que para ser fiel a ti misma no parabas de reinventarte ni un solo segundo, como hacías con las corrientes marinas cuando fuiste pez: iban y venían y te dejabas llevar, pero también elegías con cual ir más lejos. Era una reinvención constante. Caí en la cuenta de que antes de pez no es que hubieses sido actriz, porque lo tuyo no era actuación sino improvisación pura y dura ante el teatro de tu mundo al que rara vez sentías que pertenecías. Eras casi como una cucaracha, pensaba a veces (odiosa comparación), que ni una bomba nuclear podría destruirte.
Comprender nuestra existencia y reconciliarnos fue lo más parecido a levitar que he sentido en todo este camino.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Y poco más

No voy a rendirle cuentas a la vida, muerte, a mí, demás, otros, sentido, ninguno, correr, campo, salto, libre. No voy a rendirme, ni tampoco a las cuentas que decidan pedirme, siempre era la que no hacía los ejercicios en clase. No me debo ni deben pero ser consciente también es mi deber. Los votos los boto y no necesito de tu aprobación para hacer botar mis tetas cuando me salga del coño. Me expongo y atiendo mis virtudes y defectos pero no entiendo el escándalo que se forma cuando se escucha la verdad. Las realidades alternativas se alternan todos los días entre alternativas nada sugerentes que no terminan de ser lo mismo que lo que pretenden cambiar. Me abruma el descoloque y el rechazo de los a la vida-de las a los lazos, de mí me conmigo, me ahogo en mi egocentrismo como jamás lo había pensado. Es nefasto ver como se pretende sacar del abismo a quien está metido por pura iniciativa. Aunque lo parezca, no caló demasiado fuerte el hakuna matata en nuestras mentes, quizá eclipsado por tanto bombardeo de enemigos, diferencias, la nounión sigue presente. Qué impide al ser humano unirse fervientemente para el objetivo común y dejar a un lado lo diferente. Nos come la mierda, el fango ya me llega al cuello. No me empeño en buscar el camino correcto, sólo avanzo; horizonte brillante y lúcido, me mantengo.

domingo, 8 de febrero de 2015

Toma 2

Como ha sido este desquicio denigrante jamás llegará nunca a estar mi alma tan perdida y tan confusa como cuando me encuentro conmigo despreciando la agonía que supone haber perdido algo que no fue sino el paradigma de mi imaginación. Tocar algo exento de sentimiento real; tocar algo lleno de sentimiento vació; mi paradoja de hastío hasta llegar a algo sinsentido. Qué duro es darte de bruces con tu propia realidad que no era otra cosa que una gran-gigantesca mentira vomitada por mis ganas excesivas de un viaje intelestelar por estrellas ajenas para acabar estrellándome en la luna de plata manchada por mis excesos de desconfianza. Cual caballo desbocado terminé en bocas que no eran de dioses, aunque así yo lo pintase y ahora me he creado mi propio rechazo al descubrimiento de otros brazos porque pienso que todo lo que sucederá después de ti seguirá siendo una asquerosa pantomima; como todo últimamente. Necesito reinventarme para no pudrirme por dentro (todo está oscuro). Sacaré mis organos de paseo; nueva idea.

jueves, 15 de enero de 2015

Lux aeterna

¿Dudas? Dudo de mis dudas de dudosa credibilidad. De hecho, ando en un puente de cuerdas dentro de mi pensamiento. Me desnudo ante toda esa amalgama de sabiduría, palabras, quejidos, sudores fríos, gritos, pasos, tic-tac, y, sin embargo, es como flotar en un absoluto vacío en posición fetal y con los ojos bien abiertos, sin ver nada y a la vez viendo todo lo que quiero sin quererlo. Es como si toda la basura (basura, regalos, estiércol, obsequios, caca, comoquierasllamarlo) se hubiese fusionado para llegar a la verdad más absoluta: nada. El sonido no existe. La voz no existe. No hay tacto. Ni olores. Aunque quisiera comer, no saborearía nada. Nada. Pero todo a la vez. Llegando al punto de decidir que pensar demasiado me está produciendo lo que a veces se entiende como crisis existencial.
Volviendo al ejemplo del puente de cuerdas. En pleno centro de la estructura, equilibrio, acción, adrenalina, el abismo a mis pies, me sujeta solo la idea de sujeción que he creado. No sé si me explico. Que todo esto es por dentro. Metáforas, aliteraciones, antropomorfismos, paralelismos, símiles y verosimilitudes. La selva, mi selva, lo salvaje que me queda por descubrir cuando salga del puente. Avanzo, avanzo, y las fieras me intentan cortar las cuerdas. Pero las creo otra vez. Y huyo y vuelo y ya todo tiene sentido otra vez, o al menos lo tendrá hasta que encuentre otro puente.
Ya me he cansado de crear siempre lo mismo; si todo es una mentira, al menos puedo decidir en qué mentiras vivo, a qué mentiras me presto. La selva amazónica que me he encontrado no tiene que ser domada, como habría de pensar el mundo incivilizado (arrastrando a sus fauces todo lo que no encaja con su inaturalidad de depredadores insaciables), sino descubierta. Con tantos años viviendo en el mismo sitio y yo centrada en mi pequeña cabaña. La comodidad ya no es cómoda. No puedo evitar empaparme de todo lo que me rodea. Como si ahora todo tuviese el sentido que siempre ha tenido pero nunca me atreví a visualizar.
Qué banalidad centrarte en tu espacio cuando hay tanto de lo que puedes aprender. Nunca me había sentido tan bien. Liberarse y perdonarse tienen su sabor amargo y dulce, como la cosa esa de los cigarrillos que decía Johnny Quid "Lo que al principio es dulce, al final es amargo… y lo que es amargo, al final es dulce"
Supongo que me he despertado.