Un parque no muy grande, yo sola apoyada en una reja y, de repente, una pareja. Más bien una chica que yo sabía que estaba esperando a su novio o algo así. Y ella no paraba de mirarme fijamente. Era morena, creo que de pelo liso, pero no sabría describir su cara. Empezó a reír y a reír y me molestó bastante el pensar que se estaba riendo de mí, pues estábamos solas. La miraba con mala cara, pero ella seguía a carcajada limpia. Un momento después pude ver a lo lejos una moto; el chico al que ella esperaba. Cuando se bajó y se miraron, sentí una rabia infinita. No sabía quién era, no me sonaba su cara, pero tenía claro que le conocía de algo y había sido importante para mí, aunque ni siquiera nos miramos. El odio que experimenté hacia la chica fue como una bofetada en la cara. Estaba muy tensa y ella seguía riendo. No pude evitar explotar y empezar a insultarla. El chico había saltado la reja con su moto y esperaba al otro lado, mirando hacia la nada, y le omití de nuestra pelea.
La chica me miró fijamente mientras yo seguía con mis insultos y levantaba los puños, pero sin atreverme a lanzar ningún golpe. Hasta que atacó. En medio de ese estallido de rabia hacia aquella chica, a la que tenía la sensación de conocer muy bien, abrió la boca y, a partir de ahí, todo fue amargo. No recuerdo sus palabras exactas pero me decía algo así como que estaba encadenada a mí misma, algo demasiado profundo como para que nadie pueda entenderlo, más que ella y yo. Algo que nunca había dicho, como si hubiese leído los libros secretos de mi personalidad en mi cerebro.Cada palabra que decía, era como un puñetazo en las costillas. Yo no podía contener mi rabia y seguía agitando las manos y llorando como jamás en mi vida lo había hecho. Me quedaba sin fuerzas con cada frase que decía, porque sabía que llevaba razón y no tenía argumentos que demostrasen lo contrario. No podía no mostrar que todo lo que aquella chica soltaba por la boca era cierto. Todo lo que me dijo, era todo lo que nunca he querido escuchar. Y cuando paró, se giró hacia un banco que había frente a la reja, e intentó saltar al otro lado. Yo le gritaba que no lo hiciese porque ese chico no era nada bueno. Era una sensación muy extraña, odiaba a aquella chica pero no quería que le pasara nada malo, no quería que cruzase la reja y, además, no podía tocarla en ningún momento. Había una fuerza en aquella chica que le impedía saltar la reja mientras me miraba confusa, como si fuese yo la que sujetaba su cuerpo, aunque seguía a más de un metro de distancia. El panorama terrorífico terminó con una escena muy extraña: el chico saltó la reja con la moto (como si fuese un videojuego o algo así), la recogió y subió al banco para saltar al otro lado. Yo estaba de rodillas en el suelo, casi sin aliento, con ganas de vomitar y suplicando, ya en voz baja, que no lo hiciese.
Jamás supe si pudieron saltar aquella reja juntos.
viernes, 13 de diciembre de 2013
martes, 3 de diciembre de 2013
Olor a piel mojada
Mejor el olor a piel que a tierra mojada. Acepto quemarme si es debajo de tu ombligo y tú te quemas conmigo. Nada de romper estereotipos, mejor rómpeme las medias que tu tercera pierna lo lleva pidiendo toda la noche, no sigas haciéndola sufrir. Subir y bajar las escaleras, pero sólo si luego vamos a subir y bajar las caderas. En silencio, sin que nos pillen, que siempre me gusta más en la azotea del portal ese del gordo borracho que nos ha dejado entrar. Deja a la luna quietecita allí arriba que esta noche no la quiero compartir, no hace falta que la traigas para mí. Y deja de olerme el pelo, por Dios, ni siquiera sabes cuántos años tengo. Así, olor a piel mojada, mucho mejor. Me encanta cuando sudan a menos cuatro grados. No insistas en saber dónde vivo, ni quién me regaló ese pendiente, que no es de tu interés. Adiós, muy buenas y salúdame si nos volvemos a ver.
sábado, 30 de noviembre de 2013
Absurdo
Absurdo. Como esos collares que compra la gente para llamar a los ángeles y yo pienso: ¡qué tontería! Si en este mundo no hay ángel caído más hermoso que tú. Absurdo como los semáforos en ámbar cerca de un cruce si en ámbar solo se pone tu espalda cuando nos acechan los primeros rallos de luz. Absurdo. Como el cortejo de miradas perdidas cuando lo mejor es tirar de tu brazo y escondernos en cualquier baño sin luz.
Absurdo es pretender hacerte mi preso cuando siempre has sido tan libre, tan tú. Tan efímero como el suspiro de después de un polvo con calcetines de invierno, que te desvaneces como el humo que sale de tus pulmones y yo pienso en lo bonito que sería congelar esa imagen y hacerla eterna. Eterna y absurda como eres tú que te encuentro de frente sin conocerte. Tú que absurdo como yo que te escribo. Absurdo como el pase lo que pase cuando lo único que nos pasa es la vida y perdemos demasiado tiempo pensando si lo que nos conviene es piel con piel y ya sabemos que vamos a acabar en ese rincón. Absurdo es perder el tiempo con tanto pensamiento estúpido si podemos dejar a un lado la razón. Absurdo como tú y yo y esa cerveza antes de echarnos a volar con el humo que aspiras de entre mi(s) pecho(s). Absurdo como todo. Como siempre y como nunca.
Absurdo es pretender hacerte mi preso cuando siempre has sido tan libre, tan tú. Tan efímero como el suspiro de después de un polvo con calcetines de invierno, que te desvaneces como el humo que sale de tus pulmones y yo pienso en lo bonito que sería congelar esa imagen y hacerla eterna. Eterna y absurda como eres tú que te encuentro de frente sin conocerte. Tú que absurdo como yo que te escribo. Absurdo como el pase lo que pase cuando lo único que nos pasa es la vida y perdemos demasiado tiempo pensando si lo que nos conviene es piel con piel y ya sabemos que vamos a acabar en ese rincón. Absurdo es perder el tiempo con tanto pensamiento estúpido si podemos dejar a un lado la razón. Absurdo como tú y yo y esa cerveza antes de echarnos a volar con el humo que aspiras de entre mi(s) pecho(s). Absurdo como todo. Como siempre y como nunca.
miércoles, 27 de noviembre de 2013
Sin más
No hace falta maquillaje pa' descubrir un corazón, llevarlo lejos... tocar con las manos el alma y abordar la calma. Pasear sin rumbo fijo por tus nalgas de seda al compás del ritmo que marquen tus caderas mientras gimes que yo vuelva y comience una nueva reyerta que nos lleve al Edén del raro anochecer sin tus "peros" (y sin mis "peras"). Y sin ánimo más claro que el goce eterno de cuerpo y corazón, porque siempre que van unidos es mejor. Pero a falta de uno, bueno es el otro, me entrego libre con estos labios rotos.
Callos
Odio cuando mis recuerdos se ponen dignos y se enfadan sin motivo con mi querida amiga calma y explotan en trifulca en el momento más inadecuado; justo cuando no es el momento. Porque esta Julieta nunca va a entender que era el momento equivocado. Pero, a lo que iba, que putos recuerdos miserables y maldita calma mía que ya podía ser imperturbable.
En mi cabeza, ese terreno llano y casi inexplorado, se esconden que no veas de bien. Además he de añadirle que estos bastardos se disfrazan cojonudamente y cuando menos los esperas... ¡zas! Como cuando hablan de no sé qué mierdas de lunares en el ojo que, bueno, ya se sabe lo que a mí me gustaba explorar los de su cuello. Pero es que ya se pasan de la raya. Algunos han sido muy simpáticos, me dan buenas vibraciones, pero ahora.. les miro con otros ojos. Mira, no sé mucho de la vida, de hecho creo que no tengo ni idea, pero cuando se te hace ese vacío de no tener nada por lo que luchar, ya hasta los buenos recuerdos empiezan a doler. Teórica del amor sin siquiera haber sentido esos labios. Pero a lo de vacío; que no lo entiendo ni yo. Lo intentaré explicar de la manera más gráfica posible:
Cuando te pasas horas tocando la guitarra, pasan varias cosas. En primer lugar, en cuanto dejas de tocar, te duelen los dedos como si te hubiesen clavado chinchetas, se te adormecen las muñecas, tienes los músculos engarrotados... en fin, muy doloroso (consecuencias que tiene el arte; fascinante). Y, en segundo lugar, pasados unos días, se te despellejan los dedos y aquí llega lo mejor de todo: ¡Te sale callo!no sé si se entiende la comparación con el corazón. Lo bueno es que ya no te va a doler lo más mínimo; no vas a sentir nada. Es adorable lo que pueden llegar a hacer unas cuerdas y las ganas de hacerlas sonar. La cuestión es que yo toqué (aporreé, más bien) una guitarra con tanta fuerza y tan mal, durante tanto tiempo, que, además de conseguir un buen callo, rompí las cuerdas y se me rajaron las manos. Imaginaos el estropicio: manos callosas y con heridas. En efecto, tiré la guitarra a la basura. Me regalaron otra preciosa, nada que ver con la anterior, una de categoría, de esas que parece que se amoldan a tu cuerpo cuando las pones sobre tus muslos y la abrazas y... en fin, una hecha totalmente a mi medida. Coloqué los dedos, rasgué y, de repente, me acordé de mi anterior guitarra y, con una incertidumbre abrumadora, la partí en dos. Acto reflejo: si algo parecido te ha hecho daño, lo recuerdas y quiere alejarlo. Pensar que estoy loca es lo más sensato. ¿A quién coño se le ocurre romper una guitarra tan increíble como esa? Y estoy buscando en la basura, por si encuentro aunque sea esas antiguas astillas y, ya de paso, mi cerebro.
Y podría pasarme horas teorizando sobre las guitarras, el daño y yo sintiéndome guitarra en manos de mi propia guitarra vieja. Pero eso está de más.
Sin venir a cuento, quería decir que hay algo peor que el dolor, peor que sentir esas punzadas en un sitio donde debe ser lo que llaman corazón y que yo, personalmente, no tengo en el pecho. Y ese algo es no sentir absolutamente nada.
En mi cabeza, ese terreno llano y casi inexplorado, se esconden que no veas de bien. Además he de añadirle que estos bastardos se disfrazan cojonudamente y cuando menos los esperas... ¡zas! Como cuando hablan de no sé qué mierdas de lunares en el ojo que, bueno, ya se sabe lo que a mí me gustaba explorar los de su cuello. Pero es que ya se pasan de la raya. Algunos han sido muy simpáticos, me dan buenas vibraciones, pero ahora.. les miro con otros ojos. Mira, no sé mucho de la vida, de hecho creo que no tengo ni idea, pero cuando se te hace ese vacío de no tener nada por lo que luchar, ya hasta los buenos recuerdos empiezan a doler. Teórica del amor sin siquiera haber sentido esos labios. Pero a lo de vacío; que no lo entiendo ni yo. Lo intentaré explicar de la manera más gráfica posible:
Cuando te pasas horas tocando la guitarra, pasan varias cosas. En primer lugar, en cuanto dejas de tocar, te duelen los dedos como si te hubiesen clavado chinchetas, se te adormecen las muñecas, tienes los músculos engarrotados... en fin, muy doloroso (consecuencias que tiene el arte; fascinante). Y, en segundo lugar, pasados unos días, se te despellejan los dedos y aquí llega lo mejor de todo: ¡Te sale callo!
Y podría pasarme horas teorizando sobre las guitarras, el daño y yo sintiéndome guitarra en manos de mi propia guitarra vieja. Pero eso está de más.
Sin venir a cuento, quería decir que hay algo peor que el dolor, peor que sentir esas punzadas en un sitio donde debe ser lo que llaman corazón y que yo, personalmente, no tengo en el pecho. Y ese algo es no sentir absolutamente nada.
jueves, 7 de noviembre de 2013
LIVE FAST. DIE YOUNG. BE WILD. AND HAVE FUN.
I was in the winter of my life- and the men I met along the road were my only summer. At night I fell sleep with vision of myself dancing and laughing and crying with them. Three year down the line of being on an endless world tour and memories of them were the only things that sustained me, and my only real happy times. I was a singer, not very popular one, who once has dreams of becoming a beautiful poet- but upon an unfortunate series of events saw those dreams dashed and divided like million stars in the night sky that I wished on over and over again- sparkling and broken. But I really didn’t mind because I knew that it takes getting everything you ever wanted and then losing it to know what true freedom is.
When the people I used to know found out what I had been doing, how I had been living- they asked me why. But there’s no use in talking to people who have a home, they have no idea what its like to seek safety in other people, for home to be wherever you lied you head.
I was always an unusual girl, my mother told me that I had a chameleon soul. No moral compass pointing me due north, no fixed personality. Just an inner indecisiviness that was as wide as wavering as the ocean. And if I said that I didn’t plan for it to turn out this way I’d be lying- because I was born to be the other woman. I belonged to no one- who belonged to everyone, who had nothing- who wanted everything with a fire for every experience and an obssesion for freedom that terrified me to the point that I couldn’t even talk about- and pushed me to a nomadic point of madness that both dazzlez and dizzied me.
Every night I used to pray that I’d find my people- and finally I did- on the open road. We have nothing to lose, nothing to gain, nothing we desired anymore- except to make our lives into a work of art.
LIVE FAST. DIE YOUNG. BE WILD. AND HAVE FUN.
I believe in the country America used to be. I belive in the person I want to become, I believe in the freedom of the open road. And my motto is the same as ever- *I believe in the kindness of strangers. And when I’m at war with myself- I Ride. I Just Ride.*
Who are you? Are you in touch with all your darkest fantasies?Have you created a life for yourself where you’re free to experience them?
I Have.
I Am Fucking Crazy. But I Am Free.
lunes, 28 de octubre de 2013
Con los dedos rotos
No saber si vodka o ginebra, si ron con coca-cola o a palo seco, que entra mejor.
La confusión de mis neuronas cuando dicen de hablar y el no querer hacernos daño es lo que pretendo cuando te digo que me quiero marchar. Tanto querer sin más motivo y tanto miedo, y tantos metros aun estando en el mismo sillón, uno encima del otro pero veintisiete cuerpos más allá. Como cuando dices que sí pero piensas que no, continuamente. La lucha interna de querer y que te digan que hace daño y nada de corresponder. Cansarme, pero 5 minutos, yo siempre quiero volver y cuando estoy contigo, 5 pasos atrás, porque no hablemos de tallas, la mía siempre es más pequeña. ¿Qué me miras tanto cuando me callo? ¿Acaso es que no me encuentro a mí misma para no querer que me encuentres y así evitarte y evitarme daño? Qué incoherencia, como todo. Como el amanecer o el verde de tus ojos o cuando hablas con esa ilusión o te enfadas porque yo sé que en realidad soy un muermo. Y eso es por lo de las tallas, que nada tiene que ver con el pantalón (aunque siempre estás más guapo cuando te lo quitas), con que yo soy una pulga entre tu pelo revuelto cuando vuela tu camisa y escribiéndote me vuelvo a enamorar de tanta comodidad y todo el rollo de que "mira que me gusta tu pendiente". Y todo sucede ya bien entrada la noche, bien entrado el alcohol y bien entrada en mi cabeza la idea de que ya voy a cerrar ese cajón y esconder al ratón que hay dentro, para siempre, porque no para de roerme el alma (el ratón, no tú). Pero la cierro con tanta severidad que me pillo la mano y al ratón la cabeza y otra vez los dos lastimados. Ya me he perdido completamente muy dentro de mí y he fabricado una mierda tan grande que no hay por donde cogerla. Está tan roto como el jarrón ese que se ha caído ya unas veinte veces cada vez que monto una fiesta en casa. Y lo cierto es que tú siempre has estado tan claro como el agua de la playa en la que nunca follaremos juntos, pero yo siempre tan oscura como mi habitación cuando cerraba las persianas y tú esperabas a la acción. Yo también me asustaría de alguien como yo y jamás tendrás la culpa de que haya perdido la cabeza. En tu contrato lo ponía bien claro y no voy a ir a juicios cuando sé que no llevo razón. Me despido yo solita y tranquilo jefe, que no pido indemnización, aunque sí es cierto que sorprendida me encuentro por su reacción, de no querer insistir un poco más en que no ejerza el despido. Pensaba que era una buena trabajadora, o al menos mediocre. Sólo quería decirle que ninguno de los dos hemos hecho bien nuestro trabajo y ojalá hubiese algún curso de formación para volver a entrar en la empresa. Sigamos obcecados en nuestro miedo. Al fin y al cabo, somos iguales. Y no pretendo cambiarle, por lo tanto, mucha suerte. Al menos podría firmarme una carta de recomendación... Bueno, mejor no, voy a ver si cobro unos meses de paro y mientras arreglo este destrozo de corazón. ¡Oh, no! ¡No se preocupe! Usted ya lo dejó bien claro en su momento. Los golpes me lo he dado solo yo, aunque bien que supervisaba cuando me golpeaba y me cambiaba el martillo cuando ya veía que terminaba mi ronda, ¿eh, capullo?. No vengo a echarle mierda en cara y, en fin, ya está bien. Como dice Marea, supongo que usted seguirá pensando en que "fuimos, somos y seremos nada" Yo voy a ver si me quito el tatuaje que tengo a fuego con tu nombre.
Formalmente me despido, aunque de la forma más ridícula, que queda entre usted y yo. Si, ya sabe de qué sofá le hablo.
Que no te vaya bonito, que te vaya de muerte.
La confusión de mis neuronas cuando dicen de hablar y el no querer hacernos daño es lo que pretendo cuando te digo que me quiero marchar. Tanto querer sin más motivo y tanto miedo, y tantos metros aun estando en el mismo sillón, uno encima del otro pero veintisiete cuerpos más allá. Como cuando dices que sí pero piensas que no, continuamente. La lucha interna de querer y que te digan que hace daño y nada de corresponder. Cansarme, pero 5 minutos, yo siempre quiero volver y cuando estoy contigo, 5 pasos atrás, porque no hablemos de tallas, la mía siempre es más pequeña. ¿Qué me miras tanto cuando me callo? ¿Acaso es que no me encuentro a mí misma para no querer que me encuentres y así evitarte y evitarme daño? Qué incoherencia, como todo. Como el amanecer o el verde de tus ojos o cuando hablas con esa ilusión o te enfadas porque yo sé que en realidad soy un muermo. Y eso es por lo de las tallas, que nada tiene que ver con el pantalón (aunque siempre estás más guapo cuando te lo quitas), con que yo soy una pulga entre tu pelo revuelto cuando vuela tu camisa y escribiéndote me vuelvo a enamorar de tanta comodidad y todo el rollo de que "mira que me gusta tu pendiente". Y todo sucede ya bien entrada la noche, bien entrado el alcohol y bien entrada en mi cabeza la idea de que ya voy a cerrar ese cajón y esconder al ratón que hay dentro, para siempre, porque no para de roerme el alma (el ratón, no tú). Pero la cierro con tanta severidad que me pillo la mano y al ratón la cabeza y otra vez los dos lastimados. Ya me he perdido completamente muy dentro de mí y he fabricado una mierda tan grande que no hay por donde cogerla. Está tan roto como el jarrón ese que se ha caído ya unas veinte veces cada vez que monto una fiesta en casa. Y lo cierto es que tú siempre has estado tan claro como el agua de la playa en la que nunca follaremos juntos, pero yo siempre tan oscura como mi habitación cuando cerraba las persianas y tú esperabas a la acción. Yo también me asustaría de alguien como yo y jamás tendrás la culpa de que haya perdido la cabeza. En tu contrato lo ponía bien claro y no voy a ir a juicios cuando sé que no llevo razón. Me despido yo solita y tranquilo jefe, que no pido indemnización, aunque sí es cierto que sorprendida me encuentro por su reacción, de no querer insistir un poco más en que no ejerza el despido. Pensaba que era una buena trabajadora, o al menos mediocre. Sólo quería decirle que ninguno de los dos hemos hecho bien nuestro trabajo y ojalá hubiese algún curso de formación para volver a entrar en la empresa. Sigamos obcecados en nuestro miedo. Al fin y al cabo, somos iguales. Y no pretendo cambiarle, por lo tanto, mucha suerte. Al menos podría firmarme una carta de recomendación... Bueno, mejor no, voy a ver si cobro unos meses de paro y mientras arreglo este destrozo de corazón. ¡Oh, no! ¡No se preocupe! Usted ya lo dejó bien claro en su momento. Los golpes me lo he dado solo yo, aunque bien que supervisaba cuando me golpeaba y me cambiaba el martillo cuando ya veía que terminaba mi ronda, ¿eh, capullo?. No vengo a echarle mierda en cara y, en fin, ya está bien. Como dice Marea, supongo que usted seguirá pensando en que "fuimos, somos y seremos nada" Yo voy a ver si me quito el tatuaje que tengo a fuego con tu nombre.
Formalmente me despido, aunque de la forma más ridícula, que queda entre usted y yo. Si, ya sabe de qué sofá le hablo.
Que no te vaya bonito, que te vaya de muerte.
domingo, 27 de octubre de 2013
domingo, 13 de octubre de 2013
Parte de Standby
"-Me pregunto si no hubiera sido mejor que cada uno fuese por su lado. Quizá no estemos hechos el uno para el otro.
-No se sabe.
-No, no se sabe nada.
-Aún estamos a tiempo de separarnos si crees que es mejor.
-Ahora no, ya no vale la pena"
"Pero tras ese velo de dulzura y calma la noche galopa y vendrá a arrojarse sobre nosotros ¡paff! Así, cuando menos esperemos. Eso es lo que pasa en esta puta tierra"
"Ya no llora. Usted le ha sustituido en cierto modo. Las lágrimas del mundo son inmutables. Por cada uno que empieza a llorar, en otra parte hay otro que cesa de hacerlo. Lo mismo pasa con la risa. No hablemos, pues, mal de nuestros tiempos; son peores que los pasados. Claro que tampoco debemos hablar bien. No hablemos"
-No se sabe.
-No, no se sabe nada.
-Aún estamos a tiempo de separarnos si crees que es mejor.
-Ahora no, ya no vale la pena"
"Pero tras ese velo de dulzura y calma la noche galopa y vendrá a arrojarse sobre nosotros ¡paff! Así, cuando menos esperemos. Eso es lo que pasa en esta puta tierra"
"Ya no llora. Usted le ha sustituido en cierto modo. Las lágrimas del mundo son inmutables. Por cada uno que empieza a llorar, en otra parte hay otro que cesa de hacerlo. Lo mismo pasa con la risa. No hablemos, pues, mal de nuestros tiempos; son peores que los pasados. Claro que tampoco debemos hablar bien. No hablemos"
martes, 8 de octubre de 2013
Romeo
The dice were loaded from the start
And I bet and you exploded in my heart .
Era Septiembre y sentimientos. Distancia y recovecos aún por conocer. Y aún sin madurez me encontraste en el camino que ahora has mejorado y me ayudas a conocer.
Yo era llanto, amor y odio, tú alegría por doquier. No tanto como ahora, pero un poco más que yo. Y esas lunas con sonrisa de gato y esas manos que tiraban para sacarme de aquella mentira. Manos de las cuales no me he soltado. Tú eras mirar las estrellas tumbados y cascos verdes de lacasitos en Noviembre.
Llegaste como un tornado y lo agradezco. Pero, por supuesto, no todo fueron risas y yo, en cierto modo, te hice daño y lo lamento. O quizá no tanto, porque ha sido en nuestra historia un nexo.
Ambos estábamos un poco perdidos y nos perdimos poco a poco. Tiempo, espacio y tú que desapareciste y yo no hice por buscarte. Fue como cuando me quito de fumar, que siempre vuelvo. Y volvimos, como no, aunque un poco resentidos. Pero no hay resentimiento que no cure el tiempo y tú llegaste con el cuello marcado por otra y, al poco, por otro. Y yo supe que te habías encontrado, al menos un tanto por ciento. No sabes cuanto significó para mí esa declaración en toda regla de que, al fin, sabías que andabas buscando. Borré de un plumazo mis suposiciones precipitadas de ese año y encontré otra vez en ti esas manos a las que cogerme tanto en calma como en tormenta. Supe, di por hecho, y lo sigo dando, que los pilares que se te dan, no hay que desaprovecharlos. Y, a partir de ahí, todo sobre ruedas y sin sobresaltos.
Para comprenderme habría que meterse en mi cabeza y ver, cual película, todos los recuerdos que tengo almacenados en la carpeta que lleva tu nombre.
Eres tan tú y, a la vez, tan yo que, si te marcharas, sería comi arrancarme un pedacito de corazón. Y es que, como tú sabes, es difícil transmitir con palabras algo que se lleva a fuego en el alma. No hace falta escribir demasiado para saber que los peces felices... y que tienes fondo de León. Y, sobre todo, de Romeo con Chinchillo.
Y si te fijas, ves que la parte más amplia fue el comienzo y aquí me voy degradando. Porque nuestro comienzo fue como una oruga y ya ves en lo que hemos terminado ahora.
A buen entendedor, un te upendi basta.
I can't do the talk like they talk on tv
And I can't do a love song like the way it's meant to be
I can't do everything but I'd do anything for you
I can't do anything except be in love with you.
And I bet and you exploded in my heart .
Era Septiembre y sentimientos. Distancia y recovecos aún por conocer. Y aún sin madurez me encontraste en el camino que ahora has mejorado y me ayudas a conocer.
Yo era llanto, amor y odio, tú alegría por doquier. No tanto como ahora, pero un poco más que yo. Y esas lunas con sonrisa de gato y esas manos que tiraban para sacarme de aquella mentira. Manos de las cuales no me he soltado. Tú eras mirar las estrellas tumbados y cascos verdes de lacasitos en Noviembre.
Llegaste como un tornado y lo agradezco. Pero, por supuesto, no todo fueron risas y yo, en cierto modo, te hice daño y lo lamento. O quizá no tanto, porque ha sido en nuestra historia un nexo.
Ambos estábamos un poco perdidos y nos perdimos poco a poco. Tiempo, espacio y tú que desapareciste y yo no hice por buscarte. Fue como cuando me quito de fumar, que siempre vuelvo. Y volvimos, como no, aunque un poco resentidos. Pero no hay resentimiento que no cure el tiempo y tú llegaste con el cuello marcado por otra y, al poco, por otro. Y yo supe que te habías encontrado, al menos un tanto por ciento. No sabes cuanto significó para mí esa declaración en toda regla de que, al fin, sabías que andabas buscando. Borré de un plumazo mis suposiciones precipitadas de ese año y encontré otra vez en ti esas manos a las que cogerme tanto en calma como en tormenta. Supe, di por hecho, y lo sigo dando, que los pilares que se te dan, no hay que desaprovecharlos. Y, a partir de ahí, todo sobre ruedas y sin sobresaltos.
Para comprenderme habría que meterse en mi cabeza y ver, cual película, todos los recuerdos que tengo almacenados en la carpeta que lleva tu nombre.
Eres tan tú y, a la vez, tan yo que, si te marcharas, sería comi arrancarme un pedacito de corazón. Y es que, como tú sabes, es difícil transmitir con palabras algo que se lleva a fuego en el alma. No hace falta escribir demasiado para saber que los peces felices... y que tienes fondo de León. Y, sobre todo, de Romeo con Chinchillo.
Y si te fijas, ves que la parte más amplia fue el comienzo y aquí me voy degradando. Porque nuestro comienzo fue como una oruga y ya ves en lo que hemos terminado ahora.
A buen entendedor, un te upendi basta.
I can't do the talk like they talk on tv
And I can't do a love song like the way it's meant to be
I can't do everything but I'd do anything for you
I can't do anything except be in love with you.
domingo, 6 de octubre de 2013
El verso magnífico de proporciones desmedidas.
Los tripulantes del mundo han de llevar tatuado en las venas el afán de la curiosidad. ¿Qué somos sino seres destinados a crear, sufrir, bajar y despertar las conciencias dormidas? Todo individualismo desatado, tírenlo por la borda, camaradas.
Unamos una tripulación de luchadores revolucionarios con ansias de mundo y vida. Una nueva, capaz de unirse a todas las demás. ¡Compañeros! no buscamos enfrentamientos con nuestros diferentes, sino ver en sus diferencias nuestras semejanzas y unirlas a base de letras y calma en un verso magnífico de proporciones desmedidas al que llamaremos Libertad. Aquí os encuentro ante mi nave, abiertos ojos y alma, pues quiero que busquéis conmigo el cambio necesario con este viaje que os propongo. Pero, amigos, esto no es facil. La Revolución no se hizo en dos días y nos va a costar el doble con tanto ajetero de mentes vacías y ancladas en el fondo del mar que se nos presenta. Advierto entonces de que no será un viaje facil, todo esto conlleva sacrificio. Pero el que no esté dispuesto a embarcarse, ya vivirá el cambio desde sus ojos necios y arrepentidos.
Compañeros, no necesito una tripulación de mil personas, me bastaría incluso con una, me bastaría el saber que queréis un nuevo amanecer, que vais a romper los esquemas, le pese a quien le pese. Y esta es la vida que os han regalado la generación de los luchadores, aprovechemos el momento y tomemos las riendas. Embarquense los valientes y sufran en tierra los cobardes.
Conquistemos el verso magnífico de proporciones desmedidas llamado Libertad.
Unamos una tripulación de luchadores revolucionarios con ansias de mundo y vida. Una nueva, capaz de unirse a todas las demás. ¡Compañeros! no buscamos enfrentamientos con nuestros diferentes, sino ver en sus diferencias nuestras semejanzas y unirlas a base de letras y calma en un verso magnífico de proporciones desmedidas al que llamaremos Libertad. Aquí os encuentro ante mi nave, abiertos ojos y alma, pues quiero que busquéis conmigo el cambio necesario con este viaje que os propongo. Pero, amigos, esto no es facil. La Revolución no se hizo en dos días y nos va a costar el doble con tanto ajetero de mentes vacías y ancladas en el fondo del mar que se nos presenta. Advierto entonces de que no será un viaje facil, todo esto conlleva sacrificio. Pero el que no esté dispuesto a embarcarse, ya vivirá el cambio desde sus ojos necios y arrepentidos.
Compañeros, no necesito una tripulación de mil personas, me bastaría incluso con una, me bastaría el saber que queréis un nuevo amanecer, que vais a romper los esquemas, le pese a quien le pese. Y esta es la vida que os han regalado la generación de los luchadores, aprovechemos el momento y tomemos las riendas. Embarquense los valientes y sufran en tierra los cobardes.
Conquistemos el verso magnífico de proporciones desmedidas llamado Libertad.
Cambio.
Cambio mi vida por cuatro perras.
Y a ti te destierro para empezar otra vez, de nuevo, por mí.
Si letras he de volver a dedicarte, con los dedos rotos van a ser escritas.
Y a ti te destierro para empezar otra vez, de nuevo, por mí.
Si letras he de volver a dedicarte, con los dedos rotos van a ser escritas.
domingo, 29 de septiembre de 2013
Largo y corto
Relatos cortos y caras largas con tus ojos reflejados en el café corto en el que se cuela un mechón de mi pelo largo. El paseo largo de después de una comida demasiado corta y tu tripa rugiendo en lo alto de tus piernas largas. Y me quejo porque la barra de mi piercing es demasiado corta y tú alargas la mano para tocar mi corta nariz que quiere quedarse un rato bien largo oliendo tu pelo que ya es demasiado corto (y tú sabes que lo prefiero largo). Una corta mirada que no tarda en bajar mis bragas y dejar a un lado mi camiseta que tiene el tiro demasiado largo. Que te lo he intentado explicar mil veces pero tu mente es corta cuando intento hacer larga tu... existencia. Acorto el ritmo porque es demasiado largo este polvo. Y la vuelta a casa siempre se me hace corta pensando en que te has quedado allí sin acompañarme por el largo camino.
Demasiado corto mi entendimiento para tan largo sentimiento y siempre estamos o demasiado cerca o demasiado lejos.
Demasiado corto mi entendimiento para tan largo sentimiento y siempre estamos o demasiado cerca o demasiado lejos.
martes, 24 de septiembre de 2013
Hablen. Hablen.
Cojo el bolígrafo esta noche y me voy a escapar del universo. Y todos esos infinitos, me los tomo en el café. Y los imposibles también. Y mi mala cabeza.
Que pierda sentido la palabra "gravedad" y la palabra "belleza". Que me tiren por la borda en mitad del océano si eso significa libertad. Regalenme unas alas de cartón, que me encargaré de hacerlas volar si me dejan ver la mancha de su ojo.
Hablenme de drogas, de tirarse por un puente con una goma atada a los pies. Hablen, pues, de su primera experiencia en la lanzadera de Madrid, cuando te sientes tan milésima como una hormiga roja de esas que se te quedaban enganchadas en las manos cuando te mordían, vaya unas hijas de puta... Hablen, hablen... de esa sensación de adrenalina cuando jugabas al escondite y pensabas que nunca te iban a encontrar porque ese... ese era el mejor sitio para desaparecer. Hablen, hablen.... de aquella primera película de miedo con los colegas solos en casa y el nudo en la garganta porque te cagabas por la pata abajo. Hablenme del primer beso tardío, cuando no sabías ni quien eras, pero no querías moverte, ni escapar, ni esconderte. Hablen, hablen de ese primer beso que dieron borrachos o tras una tarde de nervios dando un paseo por un parque o, como en mi caso, hablen de aquel beso con un desconocido en la parte de atrás de los coches de choque. Hablen de aquel campamento, o aquel cine, sé que su sensación será la misma, independiente el lugar. Hablenme, entonces, de aquel primer amor y todo el rollo del primer polvo, pero, sobre todo, hablen; hablen de su primer orgasmo, cuando se les vencieron las piernas y la luna podía tocarse con la punta de la nariz, aunque lo más cercano a la luna era el culito de aquel que salía por la puerta. Hablenme de su primera fiesta hasta el amanecer. Hablen de la primera vez que mintieron a sus padres y de esos nervios por ser descubiertos fumando un cigarrillo, volviendo a jugar al escondite. Hablen, hablen, de su primera calada a un porro y de todas las demás. Cuentenme sobre las nubes y el LSD. Cuentenme más sobre excesos, vicios, mentiras y adrenalina. Hablen de cuando pierden el sentido, las formas y la ropa interior con el alcohol. Hablen, hablen, del vodka, el ron o la ginebra que les quita la vergüenza hasta a los desvergonzados. Hablenme de su juventud y todos y cada uno de los pasos de astronauta que dieron por los lunares de sus amantes.
Ya puestos en situación, señores, unan todos esos sentimientos en uno solo. Imaginen un polvo en una lanzadera en caída libre, puestos hasta las cejas de LSD y alcohol mientras te fumas un porro y llegas al orgasmo absoluto. Mezclen todas las pieles que hayan probado. Ustedes, señores, reunan todas su felaciones. Y ustedes, las damas, recopilen todos y cada una de las veces que les comieron el alma.
Ahora, definitivamente puestos en situación, entiendan que esas sensaciones, no son una puta mierda en comparación con lo que he sentido yo en brazos de ese capullo. Nada comparable con él y toda la falta de inteligencia de la que gozo. Y de tal sentimiento que les cuento, les digo a la vez que, en realidad, quererle, lo que se dice querer de la forma convencional, nunca le quise y él tampoco. Las cosas diferentes del amor que se encuentran en la ida es algo que no nos enseñan. O hablenme de alguna película disney que enseñe sobre la distancia. Cuentenme algún cuento en que el olvido sea algo positivo. Les admiraré por ello.
No me eduqué a mí misma entre tanta historia de amor casual y nulo y para nada causal, en realidad, sino forzado.
La historia es compleja y de esas que no tienen ni pies ni cabeza. Me hablan de que hay que luchar por lo que se quiere, que hay que dejar en libertad las cosas y si vuelven son tuyas para siempre, que todo lo que sube baja y que el primer amor nunca se olvida. Les digo yo, a ustedes, que se lucha por quien se deja conquistar, que si le has quitado la libertad a una persona es porque no le quieres; nadie te pertenece. Y que el primer amor lo he olvidado.
Nadie teoriza bien sobre la distancia y la cobardía. Nadie escribe cosas reales como que la distancia lo rompe todo, que el tiempo no sirve para curar la herida sino para que se te quede la cicatriz y nadie teoriza sobre el amor propio y el egoísmo y ya se me va de las manos.
Lo que yo les quería contar es que acariciar su pecho es como fumarte un porro mientras juegas al escondite, siendo tu lugar una lanzadera en caída libre, hasta las cejas de LSD y corriéndote con el más salvaje de los orgasmos.
Y que pido disculpas por no tener el valor, ni dar la talla, ni ser tu libertad (pese a que tú si eres la mía)
Mis historias se resumen en 40 folios que, en realidad, te pertenecen.
Que pierda sentido la palabra "gravedad" y la palabra "belleza". Que me tiren por la borda en mitad del océano si eso significa libertad. Regalenme unas alas de cartón, que me encargaré de hacerlas volar si me dejan ver la mancha de su ojo.
Hablenme de drogas, de tirarse por un puente con una goma atada a los pies. Hablen, pues, de su primera experiencia en la lanzadera de Madrid, cuando te sientes tan milésima como una hormiga roja de esas que se te quedaban enganchadas en las manos cuando te mordían, vaya unas hijas de puta... Hablen, hablen... de esa sensación de adrenalina cuando jugabas al escondite y pensabas que nunca te iban a encontrar porque ese... ese era el mejor sitio para desaparecer. Hablen, hablen.... de aquella primera película de miedo con los colegas solos en casa y el nudo en la garganta porque te cagabas por la pata abajo. Hablenme del primer beso tardío, cuando no sabías ni quien eras, pero no querías moverte, ni escapar, ni esconderte. Hablen, hablen de ese primer beso que dieron borrachos o tras una tarde de nervios dando un paseo por un parque o, como en mi caso, hablen de aquel beso con un desconocido en la parte de atrás de los coches de choque. Hablen de aquel campamento, o aquel cine, sé que su sensación será la misma, independiente el lugar. Hablenme, entonces, de aquel primer amor y todo el rollo del primer polvo, pero, sobre todo, hablen; hablen de su primer orgasmo, cuando se les vencieron las piernas y la luna podía tocarse con la punta de la nariz, aunque lo más cercano a la luna era el culito de aquel que salía por la puerta. Hablenme de su primera fiesta hasta el amanecer. Hablen de la primera vez que mintieron a sus padres y de esos nervios por ser descubiertos fumando un cigarrillo, volviendo a jugar al escondite. Hablen, hablen, de su primera calada a un porro y de todas las demás. Cuentenme sobre las nubes y el LSD. Cuentenme más sobre excesos, vicios, mentiras y adrenalina. Hablen de cuando pierden el sentido, las formas y la ropa interior con el alcohol. Hablen, hablen, del vodka, el ron o la ginebra que les quita la vergüenza hasta a los desvergonzados. Hablenme de su juventud y todos y cada uno de los pasos de astronauta que dieron por los lunares de sus amantes.
Ya puestos en situación, señores, unan todos esos sentimientos en uno solo. Imaginen un polvo en una lanzadera en caída libre, puestos hasta las cejas de LSD y alcohol mientras te fumas un porro y llegas al orgasmo absoluto. Mezclen todas las pieles que hayan probado. Ustedes, señores, reunan todas su felaciones. Y ustedes, las damas, recopilen todos y cada una de las veces que les comieron el alma.
Ahora, definitivamente puestos en situación, entiendan que esas sensaciones, no son una puta mierda en comparación con lo que he sentido yo en brazos de ese capullo. Nada comparable con él y toda la falta de inteligencia de la que gozo. Y de tal sentimiento que les cuento, les digo a la vez que, en realidad, quererle, lo que se dice querer de la forma convencional, nunca le quise y él tampoco. Las cosas diferentes del amor que se encuentran en la ida es algo que no nos enseñan. O hablenme de alguna película disney que enseñe sobre la distancia. Cuentenme algún cuento en que el olvido sea algo positivo. Les admiraré por ello.
No me eduqué a mí misma entre tanta historia de amor casual y nulo y para nada causal, en realidad, sino forzado.
La historia es compleja y de esas que no tienen ni pies ni cabeza. Me hablan de que hay que luchar por lo que se quiere, que hay que dejar en libertad las cosas y si vuelven son tuyas para siempre, que todo lo que sube baja y que el primer amor nunca se olvida. Les digo yo, a ustedes, que se lucha por quien se deja conquistar, que si le has quitado la libertad a una persona es porque no le quieres; nadie te pertenece. Y que el primer amor lo he olvidado.
Nadie teoriza bien sobre la distancia y la cobardía. Nadie escribe cosas reales como que la distancia lo rompe todo, que el tiempo no sirve para curar la herida sino para que se te quede la cicatriz y nadie teoriza sobre el amor propio y el egoísmo y ya se me va de las manos.
Lo que yo les quería contar es que acariciar su pecho es como fumarte un porro mientras juegas al escondite, siendo tu lugar una lanzadera en caída libre, hasta las cejas de LSD y corriéndote con el más salvaje de los orgasmos.
Y que pido disculpas por no tener el valor, ni dar la talla, ni ser tu libertad (pese a que tú si eres la mía)
Mis historias se resumen en 40 folios que, en realidad, te pertenecen.
sábado, 31 de agosto de 2013
Como si me importase.
Como las arrugas de tu cuello cuando te tumbas sobre mí, o esa parada cardíaca al verte sonreír. Como cuando el mundo se paraba en tu suspiro y me temblaban las piernas porque estaba segura de que podías romper cualquier teoría con tus ojos.
Como tu corazón cuando lo notaba palpitar, no sólo en tu pecho, sino en el mío, como si en vez de dos sólo uno. Como las noches de abrir tu alma u dejarme ver lo de debajo de tu piel. Como cuando me decías 'como quieras' como si no supieses que siempre quise y quiero. Como cada sueño frustrado, como cada beso robado y un amanecer o dos o tres o cuatro a tu lado. Como si la tormenta fuese a calmarse porque te echo de mi vida. Como si el hecho de borrarte fuese a hacer milagros de cabeza y corazón.
Como cuando caminas y te envidian hasta los ciegos, que mira, mejor que no te vean, más tucuerpo para mí.
Como si fuese a olvidarte mañana después de una vida buscándote. Como la esperanza de yotú y túyo. Como queriéndote sin querer, dejándome de querer.
Como la música que nunca deberíamos haber disfrutado juntos.
Como el no saber decir jamás que no y por eso dilo tú porque nada es tan urgente, nena, nada tan importante, nada merece más la pena que el instante que tenemos delante y el siguiente y la oportunidad de hacerlo diferente.
Como el let it be que no has cumplido. Como mi descuido de pensar que soy alguien para ti.
Como tu corazón cuando lo notaba palpitar, no sólo en tu pecho, sino en el mío, como si en vez de dos sólo uno. Como las noches de abrir tu alma u dejarme ver lo de debajo de tu piel. Como cuando me decías 'como quieras' como si no supieses que siempre quise y quiero. Como cada sueño frustrado, como cada beso robado y un amanecer o dos o tres o cuatro a tu lado. Como si la tormenta fuese a calmarse porque te echo de mi vida. Como si el hecho de borrarte fuese a hacer milagros de cabeza y corazón.
Como cuando caminas y te envidian hasta los ciegos, que mira, mejor que no te vean, más tucuerpo para mí.
Como si fuese a olvidarte mañana después de una vida buscándote. Como la esperanza de yotú y túyo. Como queriéndote sin querer, dejándome de querer.
Como la música que nunca deberíamos haber disfrutado juntos.
Como el no saber decir jamás que no y por eso dilo tú porque nada es tan urgente, nena, nada tan importante, nada merece más la pena que el instante que tenemos delante y el siguiente y la oportunidad de hacerlo diferente.
Como el let it be que no has cumplido. Como mi descuido de pensar que soy alguien para ti.
sábado, 24 de agosto de 2013
Los imposibles
Curiosamente, comiendo un quesito de burgos he llegado a su misma conclusión de que no podemos, ni podríamos, estar juntos. Jamás.
Lo cierto es que me ha llevado bastante tiempo conseguir este punto de vista.
Mira, a él no le gusta el tomate y yo desayuno, como y ceno con esa maldita mierda. Fuma en todas partes y en mi casa solo se fuma en la cocina. Le encanta la soledad casi tanto como a mí y eso es lo peligroso. Las personas como nosotros necesitamos que alguien nos saque de nosotros mismo. Y ni yo lo voy a conseguir con él, ni él conmigo.
No se conoce demasiado y tiene dos versiones de un mismo yo. Ni siquiera se quiere, aunque en esos aspectos ha mejorado bastante y espero haber tenido un poquito que ver.
Momento por momento repaso todo en mi cabeza. Es algo que hacemos todos los ilusos cuando vemos que se nos escapa. Buscamos el fallo, el momento en el que destrozamos nuestro orgullo y jugamos mal las cartas. En este mi caso creo que "el fallo más grande pasó por guardar solamente los días más gratos y olvidar los demás". Fue esa maldita chapa de mechero. El fallo fue With me a solas y esa estúpida promesa conmigo misma de que quién sería el caballero que la escuchase a mi lado.
Pero volviendo al principio, daré los mejores motivos que pensé ayer borracha a las 8 de la mañana llorando como una niña en la cama.
El motivo principal no es la distancia. Es que no me quiere. La distancia es un puto pedo de marica cuando de verdad quieres a alguien. ¿Y porqué no me quiere? Pues porque tiene miedo. He hecho cosas mal pero contra eso no se puede luchar. Un corazón tan roto como el suyo necesita de alguien más fuerte que yo para reponerse. Y yo he fracasado. No he dado la talla. Y en eso igual tiene un poco que ver la distancia y se forma aquí un bucle infinito que demuestra que el universo nos puso aquí para conocernos, querernos y hacernos imposibles.
Imposible. Imposible. Esa palabra tan fea, fría y realista.
Imposible es no fijarse en su manera de andar y de inflar los mofletes. Imposible es no querer pasar una tarde a solas filosofando sobre lo puta que es la vida y metiéndole el dedo en la nariz y la mano en ese corazón tan transparente. Imposible es no fijarse en como bebe la cerveza y suelta el humo del porro entre los dientes. Imposible es no volver a imaginar su culo saliendo por la puerta y luego volviendo otra vez.
Imposibles somos nosotros.
Aunque ojalá otro tiempo y otra época. Y ojalá yo equivocándome con todo esto.
Let it be.
Lo cierto es que me ha llevado bastante tiempo conseguir este punto de vista.
Mira, a él no le gusta el tomate y yo desayuno, como y ceno con esa maldita mierda. Fuma en todas partes y en mi casa solo se fuma en la cocina. Le encanta la soledad casi tanto como a mí y eso es lo peligroso. Las personas como nosotros necesitamos que alguien nos saque de nosotros mismo. Y ni yo lo voy a conseguir con él, ni él conmigo.
No se conoce demasiado y tiene dos versiones de un mismo yo. Ni siquiera se quiere, aunque en esos aspectos ha mejorado bastante y espero haber tenido un poquito que ver.
Momento por momento repaso todo en mi cabeza. Es algo que hacemos todos los ilusos cuando vemos que se nos escapa. Buscamos el fallo, el momento en el que destrozamos nuestro orgullo y jugamos mal las cartas. En este mi caso creo que "el fallo más grande pasó por guardar solamente los días más gratos y olvidar los demás". Fue esa maldita chapa de mechero. El fallo fue With me a solas y esa estúpida promesa conmigo misma de que quién sería el caballero que la escuchase a mi lado.
Pero volviendo al principio, daré los mejores motivos que pensé ayer borracha a las 8 de la mañana llorando como una niña en la cama.
El motivo principal no es la distancia. Es que no me quiere. La distancia es un puto pedo de marica cuando de verdad quieres a alguien. ¿Y porqué no me quiere? Pues porque tiene miedo. He hecho cosas mal pero contra eso no se puede luchar. Un corazón tan roto como el suyo necesita de alguien más fuerte que yo para reponerse. Y yo he fracasado. No he dado la talla. Y en eso igual tiene un poco que ver la distancia y se forma aquí un bucle infinito que demuestra que el universo nos puso aquí para conocernos, querernos y hacernos imposibles.
Imposible. Imposible. Esa palabra tan fea, fría y realista.
Imposible es no fijarse en su manera de andar y de inflar los mofletes. Imposible es no querer pasar una tarde a solas filosofando sobre lo puta que es la vida y metiéndole el dedo en la nariz y la mano en ese corazón tan transparente. Imposible es no fijarse en como bebe la cerveza y suelta el humo del porro entre los dientes. Imposible es no volver a imaginar su culo saliendo por la puerta y luego volviendo otra vez.
Imposibles somos nosotros.
Aunque ojalá otro tiempo y otra época. Y ojalá yo equivocándome con todo esto.
Let it be.
domingo, 2 de junio de 2013
Mi pequeño y querido Beatle:
Hay momentos en nuestra vida en los que nos sentimos importantes, otros diferentes y, muchos otros, insignificantes. Hay momentos de locura transitoria, indiferencia aplastante, aguda decepción, infinita tristeza o infinita alegría. Hay momentos de tensión, de irritación, de querer quemar un pueblo entero y huir a otro lugar en el que la única compañía sea nuestra otra mitad. Por supuesto que hay momentos de ternura, de pasión, de rebeldía y extrema (y dura) felicidad. También hay momentos de quebranto, de risa fácil, de risa tonta y de tontería. Algunos también hay de sumisión, de ganas de suicidio y de terrible desilusión. Combinamos con momentos de desidia, lúgubres caminos, fortuitos encuentros y pasos largos y arrastrados que contrastan con lágrimas de felicidad, temblores de alegría y carcajadas gigantescas de las que te dejan sin aliento.
Yo, que te escribo esto con gran y acojonante amor infinito, he de decirte que me siento orgullosa de poder decir que todos esos momentos los he pasado junto a ti y puedo decir que tú también has compartido los tuyos conmigo. Detrás de todos estos largos años se esconden aún los niños que eramos, somos y seremos. He tenido la gran oportunidad que es conocerte y el gran poder de decir que te conozco. Y conociéndote puedo asegurar que te quiero tal y como eres. Siempre cálido, dispuesto a darlo todo por la gente a la que quieres y que, por supuesto, te quieren. Si hay algún momento con el que me quedaría en especial sería un aburrido día de verano con un buen Marlboro para ambos dos. No preguntes porqué, pero ese día fue como una bocanada de aire fresco, como si hubiese comprendido de una vez por todas que de verdad estábamos allí, uno frente a otro, compartiendo eso que llamamos vida. Me quedaría también (sobra decirlo) con todos y cada uno de esos fuertes abrazos que nos damos cada vez que vuelvo de Madrid.
Muy a mi pesar, también se que estos meses no han ido demasiado bien. Y eso me duele. Me duele porque se que no te lo mereces, que una persona tan grande y fantástica como tú no se merece tal sufrimiento, ni mucho menos. Pero la vida nunca ha sido justa para los soñadores. Prometo estar siempre presente, nunca distante y ser tu colchón en cada caída. Prometo ayudarte a levantarte y darte alas para salir de toda esa mierda lo antes posible.
No he venido a escribirte solo de cosas malas, faltaría más. Quería recordarte también que has sido y serás feliz. Quería recordarte tu sonrisa y tu risa de tardes de verano, de invierno y romerías. Quería recordarte lo fuerte que eres y serás. Recordarte también nuestra doble eme, las fiestas de Paton's house, la música de Robe y aquel pedo tonto a cerveza. Se que sonríes en este momento y quisiera poder grabar en esa sonrisa en mi memoria para siempre porque es la sonrisa de un amigo que merece la pena, de un puto beatle feliz, la persona que me hace sonreír, me entiende y me escucha. Es la sonrisa de mi perro cotorro, del que se tira aguantandome por WhatsApp y me abraza cálidamente siempre que vuelvo de Madrid. Cuando me veas sonreír, recuerda que parte de mi sonrisa te pertenece porque tú formas parte de mi vida.
Ahora con 17, ni más ni menos, yo compongo esta cutre carta para felicitarte desde lo más profundo de mi corazoncito. Creo que sabes perfectamente que te quiero muchito.
Te pido encarecidamente que seas feliz, que recuperes la sonrisa, que recuerdes que te quiero muchito y sigas siendo mi puto beatle favorito. Porque se te nota en la voz que, por dentro, eres de colores aunque estés en permanente estado de espera mientras buscas tu destino, viviendo en diferido y sin ser, ni oír, ni dar.
All you need is love.
Te quiero muchito.
Yo, que te escribo esto con gran y acojonante amor infinito, he de decirte que me siento orgullosa de poder decir que todos esos momentos los he pasado junto a ti y puedo decir que tú también has compartido los tuyos conmigo. Detrás de todos estos largos años se esconden aún los niños que eramos, somos y seremos. He tenido la gran oportunidad que es conocerte y el gran poder de decir que te conozco. Y conociéndote puedo asegurar que te quiero tal y como eres. Siempre cálido, dispuesto a darlo todo por la gente a la que quieres y que, por supuesto, te quieren. Si hay algún momento con el que me quedaría en especial sería un aburrido día de verano con un buen Marlboro para ambos dos. No preguntes porqué, pero ese día fue como una bocanada de aire fresco, como si hubiese comprendido de una vez por todas que de verdad estábamos allí, uno frente a otro, compartiendo eso que llamamos vida. Me quedaría también (sobra decirlo) con todos y cada uno de esos fuertes abrazos que nos damos cada vez que vuelvo de Madrid.
Muy a mi pesar, también se que estos meses no han ido demasiado bien. Y eso me duele. Me duele porque se que no te lo mereces, que una persona tan grande y fantástica como tú no se merece tal sufrimiento, ni mucho menos. Pero la vida nunca ha sido justa para los soñadores. Prometo estar siempre presente, nunca distante y ser tu colchón en cada caída. Prometo ayudarte a levantarte y darte alas para salir de toda esa mierda lo antes posible.
No he venido a escribirte solo de cosas malas, faltaría más. Quería recordarte también que has sido y serás feliz. Quería recordarte tu sonrisa y tu risa de tardes de verano, de invierno y romerías. Quería recordarte lo fuerte que eres y serás. Recordarte también nuestra doble eme, las fiestas de Paton's house, la música de Robe y aquel pedo tonto a cerveza. Se que sonríes en este momento y quisiera poder grabar en esa sonrisa en mi memoria para siempre porque es la sonrisa de un amigo que merece la pena, de un puto beatle feliz, la persona que me hace sonreír, me entiende y me escucha. Es la sonrisa de mi perro cotorro, del que se tira aguantandome por WhatsApp y me abraza cálidamente siempre que vuelvo de Madrid. Cuando me veas sonreír, recuerda que parte de mi sonrisa te pertenece porque tú formas parte de mi vida.
Ahora con 17, ni más ni menos, yo compongo esta cutre carta para felicitarte desde lo más profundo de mi corazoncito. Creo que sabes perfectamente que te quiero muchito.
Te pido encarecidamente que seas feliz, que recuperes la sonrisa, que recuerdes que te quiero muchito y sigas siendo mi puto beatle favorito. Porque se te nota en la voz que, por dentro, eres de colores aunque estés en permanente estado de espera mientras buscas tu destino, viviendo en diferido y sin ser, ni oír, ni dar.
All you need is love.
Te quiero muchito.
domingo, 28 de abril de 2013
Míos
Ante tanto mal precario, que aquí sigas es milagro y lo mío es adicción.
Frenazo incontrolado que termina con choque repentino y dos ilesos en acción matándose con las manos y abriéndose el pecho en canal a ver quien quiere mas en esa obra maestra a la que llaman amor, sin hache y sin cordón.
Danzando frente a la mancha de tu ojo, escarbo en mi cajón y me doy cuenta en cada arañazo de que aquí hay más tú que yo.
Pensando fríamente no mereces ni la mitad. Pero contigo nada es frío y dicen que ando ciega por un suelo plagado de cristales mientras les grito a pleno pulmón que no hay dolor que valga si tengo tu calor acariciando mi pecho o a lo lejos del colchón mientras araño tu omóplato y gritas en mi oreja que ya basta. 26 besos serían suficientes si te tumbas borracho a mi lado en una habitación desconocida para los dos y me rompes los labios.
El llanto no quema si es por ti, el dolor no duele si es por ti. ¿Qué podría hacerme daño si es por ti?
"Alzo mi cerveza a las estrellas, las cuatro que tiene Madrid. Las ambulancias y los coches cruzan frente a nosotros sin prestarnos la más mínima atención y pienso mientras sostienes tu litro entre mano y rodilla, que no podría haber un sitio mejor que aquel río en mitad de la ciudad, con tu voz de fondo y tus ojos, manchados, siendo felices, sinceros y tuyos; míos."
Frenazo incontrolado que termina con choque repentino y dos ilesos en acción matándose con las manos y abriéndose el pecho en canal a ver quien quiere mas en esa obra maestra a la que llaman amor, sin hache y sin cordón.
Danzando frente a la mancha de tu ojo, escarbo en mi cajón y me doy cuenta en cada arañazo de que aquí hay más tú que yo.
Pensando fríamente no mereces ni la mitad. Pero contigo nada es frío y dicen que ando ciega por un suelo plagado de cristales mientras les grito a pleno pulmón que no hay dolor que valga si tengo tu calor acariciando mi pecho o a lo lejos del colchón mientras araño tu omóplato y gritas en mi oreja que ya basta. 26 besos serían suficientes si te tumbas borracho a mi lado en una habitación desconocida para los dos y me rompes los labios.
El llanto no quema si es por ti, el dolor no duele si es por ti. ¿Qué podría hacerme daño si es por ti?
"Alzo mi cerveza a las estrellas, las cuatro que tiene Madrid. Las ambulancias y los coches cruzan frente a nosotros sin prestarnos la más mínima atención y pienso mientras sostienes tu litro entre mano y rodilla, que no podría haber un sitio mejor que aquel río en mitad de la ciudad, con tu voz de fondo y tus ojos, manchados, siendo felices, sinceros y tuyos; míos."
miércoles, 20 de marzo de 2013
Permiso concedido.
Hace tanto que no te escribo que te tenía guardado ya en el cajón de los olvidos...
Pero como siempre, tienes la llave y sales y vuelves y volamos y casi podemos tocar el cielo pero nos torcemos y caemos y una vez más tú y otra vez yo flotando, suspendidos en el aire comiéndonos como si no hubiese mañana.
Pero siempre lo hay y despertamos; otra vez la realidad que nos golpea en la cara y nos deja ciegos. Porque nadie, nunca nadie, nadie excepto tú puede enviarme hacia el espacio y devolverme hacia su cama. Y en las noches más oscuras me harás levitar en descuidos que haremos universos. Porque de eso se trata. De andar siempre en espiral, encontrar una salida y que aparezcas.
Somos imanes en este mundo de cristal. Polos opuestos que se atraen, O demasiado iguales y quizá por eso necesitemos tanto espacio. Para retomar la energía y volver cargados, preparados para la batalla.
Permiso concedido.
Pero como siempre, tienes la llave y sales y vuelves y volamos y casi podemos tocar el cielo pero nos torcemos y caemos y una vez más tú y otra vez yo flotando, suspendidos en el aire comiéndonos como si no hubiese mañana.
Pero siempre lo hay y despertamos; otra vez la realidad que nos golpea en la cara y nos deja ciegos. Porque nadie, nunca nadie, nadie excepto tú puede enviarme hacia el espacio y devolverme hacia su cama. Y en las noches más oscuras me harás levitar en descuidos que haremos universos. Porque de eso se trata. De andar siempre en espiral, encontrar una salida y que aparezcas.
Somos imanes en este mundo de cristal. Polos opuestos que se atraen, O demasiado iguales y quizá por eso necesitemos tanto espacio. Para retomar la energía y volver cargados, preparados para la batalla.
Permiso concedido.
lunes, 28 de enero de 2013
Yo, te pájaro.
Te pájaro.
Te pájaro de esa forma que desconcierta hasta las palomas cuando se acercan a observarnos mientras nos comemos en un banco. Te pájaro aun sin conocerte. Los ratones saben bien cómo es ese tipo de pájaro. Los gatos tiemblan cuando escuchan mis palabras fluyendo cada noche hablándoles de ti. Ya están aburridos de tanto domingo y de que les mire con ojos de luna y les suelte mi charla ancestral de dudas y quejas. Ya están cansados de oír hablar de tu felicidad y la mía, de mi tristeza y agonía, de mis ganas y tu pies.
Todo sea por un buen trozo de pescado que roer esta noche.
Te pájaro aun sin pájaro en el frío de las calles, en las miradas ausentes, en las guitarras viejas que tocan por Sol. Te pájaro libre y agónico donde quiera que estés. Te pájaro feliz y dichoso y tocando la cima del Everest con la llema de los dedos cuando sonríes sin temor.
Te pájaro.
Y así mi alma te lo dice, aunque no me pájaro tú.
Te pájaro de esa forma que desconcierta hasta las palomas cuando se acercan a observarnos mientras nos comemos en un banco. Te pájaro aun sin conocerte. Los ratones saben bien cómo es ese tipo de pájaro. Los gatos tiemblan cuando escuchan mis palabras fluyendo cada noche hablándoles de ti. Ya están aburridos de tanto domingo y de que les mire con ojos de luna y les suelte mi charla ancestral de dudas y quejas. Ya están cansados de oír hablar de tu felicidad y la mía, de mi tristeza y agonía, de mis ganas y tu pies.
Todo sea por un buen trozo de pescado que roer esta noche.
Te pájaro aun sin pájaro en el frío de las calles, en las miradas ausentes, en las guitarras viejas que tocan por Sol. Te pájaro libre y agónico donde quiera que estés. Te pájaro feliz y dichoso y tocando la cima del Everest con la llema de los dedos cuando sonríes sin temor.
Te pájaro.
Y así mi alma te lo dice, aunque no me pájaro tú.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)