domingo, 25 de noviembre de 2012

09092012

La soledad mata. Los besos saben a despedida. Y algunos abrazos llenan la soledad.
Todo eso de que el roce acelera los latidos, que dejas un vacío en mi corazón cuando te vas, o lo de "te necesito en mi vida". Aquello que dicen de que los suspiros suenan a triste y las miradas valen más que mil palabras, está bien.
Pero la verdad es que yo prefiero que me mates tú con tus silencios, que tus besos sepan a la cena que acabamos de comer juntos y que tus abrazos llenen mi cuerpo. Para acelerar mis latidos no solo quiero el roce y el vacío no solo lo dejas en mi corazón cuando te vas.
Lo de que te necesito en mi vida... prefiero en el capó de cualquier coche. Con suspiros incluidos.
En cuanto a tus miradas, yo sé que lejos quedan de este mundo.
Porque tu cuerpo puede llenar mi vida como puede tu risa colar el mundo opaco de la tristeza.
Una sola palabra tuya quiebra la ciega soledad en mil pedazos.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Cwm

En la espiral en la que se encuentra la pobre muchacha, ahora me dirijo a vosotros una vez más para hablar por ella porque, obviamente, no puede. 
Primero habría que decir porqué no puede.
No puede porque no respira. Se ha ahogado en la almohada que está empapada de lágrimas. Que ella dice que son de felicidad. Pero yo sé que miente. Miente porque no está nada feliz e intenta aparentarlo. Pero no quiere que hable de eso.
No puede porque no le responden las manos. Veréis que poco a poco se arquea como la cola de una lagartija. La verdad es que en esa azotea que se creo no hace tanto, ya no caben más cosas. Y se ha dejado fuera a todos los monos. El otro día la vi escribir (no se lo digáis, por favor) en la pared de su habitación: Solemos ser el último mono de quien es nuestro primer mono.
Lleva muchas tardes fuera de casa. Sus padres creen que estudia en la biblioteca aunque en realidad se está escabullendo para escribir. Se pasa horas enteras estallando, de vez en cuando, las hojas. Escribe tantos recuerdos que apenas soy capaz de leerlos todos. Los guarda en una vieja carpeta forrada de tickets de autobús y me da miedo abrirla por lo que pueda encontrar.
Hay unos ojos muy raros en la puerta de su habitación, una hoja de cuaderno con trozos de algo que debió romper hace tiempo que habla de que no se olvide de que la quiere. Debía ser un buen tipo. Luego tiene garabateado un enorme come what may y mil millones de frases más que haría falta un experto para descifrarlas. 
Últimamente la veo un poco más fuente de lo normal. Creo que echa de menos a alguien. Creo que aun no lleva muy bien eso de cambiar de aires. 
También la escuché hablar con el oso. Y no paraba de repetirle que ojalá nadie se diese cuenta de lo maravilloso que era vetetúasaberquién, y que ojala vetetúasaberquién algún día la echase de menos.
Creo que tirita. Voy a echarle una manta. 
Disculpadme.  

miércoles, 24 de octubre de 2012

Claro que tú si.

A veces nos sentimos solos. Tú y todos.
Pero eso no tiene nada que ver con la palabrería y verborrea que voy a soltar ahora.
Las luces eran tan oscuras que apenas podrían iluminar ni un resquicio de aquella calle tan pequeña. Nada, en realidad, podría iluminar ese asqueroso y repulsivo lugar. O quizá si.
Llegaste despacio, escondido, tímido, austero, solitario y brillante. Tan brillante que todas las luces oscuras se volvieron a mirarte con envidia, por que ¿quién no iba a tener envidia de aquella luz que desprendías?. Era todo tuyo. Tuya mi vida, tuyo mi aliento, tuyo mi atardecer. Eras tú y no había más en aquellas rocas que veían humo todos los días a lo lejos y un par de cabras viejas cada noche. Era tu piel de caramelo y aquellos ojos que de vez en cuando miraban mis pantalones de tela blanca, porque te gustaban.
Yo soñaba con matarte. Soñaba que nunca había pasado y me tomaba al pie de la letra eso de dibujar, en la mañana temprano, tus ojitos en el techo. Por lo bien que lo hemos hecho. O lo mal porque nunca ha estado bien ni un solo instante.
Me prometiste tantas cosas, querido, tanta mierda incumplida que no soy capaz ni de recordar porque rompería a llorar y así no lo quiero.
Jamás en mi vida he querido a alguien más que a mí porque nadie merece la pena tanto como para ponerle por encima de mi persona. Jamás hasta que te conocí. Y pierdo el culo, la sangre y las tetas por olvidar y dejar de pensar que no hay nada más maravilloso que verte sonreír.
Claro que nadie puede entender todo ese "sinsentido" que he metido en estas líneas. Pero me jugaría el pellejo a que tú si. Claro que tú si.

viernes, 19 de octubre de 2012

Humillación de haber llegado al límite.


«Tu situación es abominable  -me decía a mí 
mismo-, pero no puede ser otra; no tienes ninguna salida; no podrás cambiar nunca, porque, aunque 
tuvieras el tiempo y la fe necesarios para ello, no querrías convertirte en otro hombre. Por otra parte, 
aunque quisieras cambiar, no podrías. ¿En qué otra cosa te transformarías? ¡Quizá no hay ninguna!»

Dostoyevski.


lunes, 15 de octubre de 2012

HIJOS DE PUTA

¿Te has reventado alguna vez la cabeza contra el suelo? ¿Alguna has estado apunto de perder una pierna? ¿Has sentido alguna vez cristales que te arañan hasta la garganta? ¿Has mordido alguna vez una copa de champan? ¿Te has clavado las uñas hasta sangrar?
Pues todo eso, magnífico magnate con gaznate de pollo viejo, no es ni la mitad del dolor que he sentido por querer tanto y conseguir tan poco.
Yo sé que ni tú ni yo somos perfectos. Pero yo me creía perfecta. En algún momento de mi asquerosa y rastrera existencia me lo creí. Y así he acabado.
¿Alguna vez te has buscado a ti mismo hasta debajo de los armarios de tu madre? Seguro que si.
Es una mierda la desilusión, el desazón que me da el no encontrarme y haberme perdido y saber que quiero pero que no quiero y a la vez me muero de ganas por querer y no lo consigo. Es una real mierda el estar tan perdida y sola entre todos estos hijos de puta a los que no les importo un bledo porque ni me conocen y quizá ni me lleguen a conocer.
Y así es como me doy cuenta de que no soy perfecta. Y entonces me cabreo. Me cabreo porque no tengo ni puta idea de cómo cojones expresarme. Y eso es una caca tan grande como tu cabeza. Y ¿qué coño haces leyéndome? estoy hasta las tetas de todo y de cómo todo lo que había construido se viene abajo.
Cállate, gilipollas, no estoy hablando de la universidad. A mí eso me suda las bragas.
Es algo más, algo más, algo que se me ha perdido no sé dónde y no lo encuentro. Me he perdido y no me encuentro. Me echo de menos. Nos echo de menos.
¿Qué cojones hago hablando con un magnate?
Tengo una sombra echada encima que no me deja ni avanzar.

jueves, 4 de octubre de 2012

Manolillo Chinato dijo:

Mi amor por ti es como el sol,
grande y redondo.
Tu amor por mí, como la luna,
pequeña y preciosa.
Mi amor por ti es como el cielo,
siempre infinito.
Tu amor por mí como la tierra,
más pequeñito.
Mas, como mi libertad
no te puede exigir nada,
yo te lo daré a ti todo
aunque tú no me des nada.

lunes, 1 de octubre de 2012

Hannah, ¿puedes oírme?

"El camino de la vida puede ser libre y hermoso; pero lo hemos perdido. La codicia ha envenenado las almas, ha levantado barreras de odio, nos ha empujado hacia la miseria y las matanzas. Hemos progresado muy deprisa pero nos hemos encarcelado nosotros. El maquinismo que crea abundancia, nos deja en la necesidad. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos; nuestra inteligencia duros y secos. Pensamos demasiado y sentimos muy poco. Más que máquinas necesitamos humanidad. Más que inteligencia, tener bondad y dulzura. Sin estas cualidades la vida será violenta. Se perderá todo."
http://www.youtube.com/watch?v=pcuLzGcSXiE
Alza los ojos.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Monos

Los recuerdos se acumulan, de vez en cuando, en las tardes de frío y lluvia. O en las noches celestes y mágicas de irremediable insomnio. La verdad es que hoy no tenía demasiado en qué pensar. En lo de siempre, suponía. En aquel terco y estúpido mono de feria que colgaba de la pared. ¡Que no es mentira ni ironía! Que el mono está ahí, lo verifico. Aunque también pensaba en otros monos. Los del libro que se acababa de leer. Bueno, igual había otro mono que le preocupaba. Era ese enorme y marrón con pajarita que llevaba vete tú a saber cuánto tiempo en la habitación. ¡Vaya si le preocupaba! ¡Estaba lleno de lágrimas !. Pero, a ver, para. Que las lágrimas no son siempre de dolor. Estaba lleno de lágrimas porque llevaba toda la tarde partiéndose el culo porque se había dado cuenta de que vaya mierda de vida. Se partía el culo porque hacía dos días estaba ahí, en ese mismo escritorio, escribiendo no sé qué pollas del positivismo y lo bonito que es vivir. "¡Menuda gilipollas!" pensó. Y llevaba tres horas riéndose, que no es poco. Pero estábamos hablando de monos, no de lágrimas ni de vidas de mierda. El caso es que había otro mono que también le quebraba la cabeza. Si a eso se le podía llamar mono, claro... Era, en realidad, un dibujo de un esqueleto de mono que había visto en un libro de historias de miedo y que había intentado redibujar a su manera sin ningún éxito. ¡Menuda jodienda! Odiaba que los dibujos le saliesen mal, y eso que no sabía dibujar. Bueno, a lo que íbamos: los monos. Eran como los gatos, estaban en todas partes. ¿Que qué ha hecho? Se los ha llevado todos a la "azotea de sapos". Si, es que allí mete toda la mierda. ¡Anda, mira! también hay osos. ¿Por qué narices tendrá la tipa esta la habitación llena de monos y de osos?. Está completamente de la olla. To crazy. Pero bueno, no para de reírse y de llenar el mono de lágrimas. Pero creo que ahora ya no son lágrimas de felicidad. Es que es incapaz de meter al último mono en la azotea. ¡Claro que es imposible! ¿Te crees que no ibas a despertar pensando en ese mono?. Pobre ilusa. Me da pena. Luego iré a consolarla. Es que ese maldito mono de los ojos tristes y manchados ni siquiera está ahí y sigue hasta el cuello metida en la mierda. Pobrecilla. Voy a consolarla. Ya volveré con nuevas noticias (esperemos que buenas) de la azotea en la que mete monos, osos y mierda.

"Azotea de sapos"

Que digo yo que a ver si Dios algún día podría bajarme un poco de chocolate caliente del cielo.
No, por que Dios no existe.
Pero el caso no era ese. Era contar la magnifica y sencilla razón por la que seguía allí. Si, seguía allí. Sin miedo a nada. Un día hubo barreras, de esas enormes que no se saltan ni con tus amigos dándote impulso en los pies, pero ahora ya se había caído. Todo daba igual, solo quería saltar y reír y decir: ¡Mira, soy yo!¡Soy yo y nadie más que me preocupe!.
Y así ha sido.
Y será.
Mira, hay un lugar que pocos conocen que ella llamaba "la lata de sardinas". ¿Que por qué ese nombre?. Pues hombre, todos sabían que estaba un poco de la olla. Y allí hacía todo tipo de gilipolleces relacionadas con lecciones morales y consejos. Estallaba en pedazos cada vez que tenía que deshacer un nudo. En realidad lo sigue haciendo. Pero en otro sitio. Por que hace unas semanas ha cambiado de sitio a la "azotea de sapos". Que oye, no se está tan mal.
En la "azotea de los sapos" aún hay gente por echar. Ojala que empiece pronto, porque a mi me empieza a aburrir toda esa gente tonta que no hace más que hablar de ellos mismo y de "mira como esa ha hecho... " o "¿has visto pepitagrilla que...?"
Todo es cuestión de hacer limpieza y yo la estoy ayudando.
Me dijo que se había cansado de la lata de sardinas, así que, chicos, estamos creando el nuevo mundo de la azotea de sapos. Desearnos suerte.
Pd: Dios, bájanos del cielo un chocolate caliente.

lunes, 24 de septiembre de 2012

¡Claro que si!

Ahora lo entiendo todo.
 Esa montaña de indiscreción estaba totalmente hecha para su persona que era tan ágil e irresponsable que le tenía agarrado por los huevos. Ya sabía yo que estaba loca y que le volvía loco. Claro. ¡Cómo no haberme dado cuenta antes!. Los cimientos se estaban resbalando tan rápido que apenas tenía tiempo el pajarraco de echar a volar. Y así esta, espachurrado contra el suelo.
Por que, claro, era lógico que aquella maldita montaña iba a quedarse allí fija toda la vida. Era obvio. Tan obvio como que llueve todas las noches sin que te des cuenta. Y la maldita manada de cerdos que me perseguía, me seguía siguiendo. Lo que no aprecio aún es que hay lindos caballeros y cabelleras entre ese tumulto de cerdos. Claro, ya está el chocolate espeso.
Era más que eso. Más que todo lo que yo podía imaginar. Aquella montaña que daba a parar al mar era tan grandiosa, tan bonita, tan perfecta, tan divina, tan provocadora, atrevida, loca, gata, que me hacía sombra. ¡Vaya que si me hacía sombra!. Y estaba repleta, llena, hasta los topes, de aquel maldito color verde que no dejaba mirar para otro lado.
Era lógico, todo tenía sentido ahora. Claro que lo entendía.
Entendía como aquel piojoso galgo me despreciaba y cómo aquel mono de feria me seguía. Entiendo ahora mi frustración. ¿La entiendes tú?. Porque lo que es yo, aún no he entendido nada. Nada en absoluto. Y aquí sigo, eh. A la espera de que esa gran montaña me deje pasar.
Mientras tanto, me dedico a agujerearme. Si, si. Yo me agujereo cada vez que tengo un problema.
Algún día pareceré un colador.
Quien sabe. Igual te gustan los coladores más que las montañas, capullo.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Kiss the rain

Suave y frío. Algo así como un hielo que se derrite. Y si te acercas mucho se deshace.
Parece algo así como un tornado que no para de girar. Como si no pudiese dejar de girar en realidad. Pero es tranquilo. Tan tranquilo y tan calmado que me tranquiliza y me calma a mí.
Tiene fuego en su alma. Se nota por el calor que desprende cuando tienes cerca su pecho. Y cuando te habla mirándote a los ojos. Es como si el mundo entero mirase continuamente hacia él. ¿Cómo podría no hacerlo?
Es capaz de fundirse en cada una de las lagrimas que suelta.
El terciopelo parece lija a su lado. Ni si quiera puedes imaginarte cómo es compartir el aire así.
Me asombra tanta armonía y sombra. Me asusta tanta ignorancia y sabiduría. Me pone los pelos de punta.
Si la vida se dividiese como un edificio, en pisos, seguramente estaría en el piso número 100.
Es un tornado de hielo y fuego y sombras y luz y ojos manchados.
Despierta mi sofoco. Y me encantaría estar en un lugar lleno de lluvia. Lluvia de la de verdad. Y frío.
¿Te imaginas besar la lluvia?
http://www.youtube.com/watch?v=so6ExplQlaY
                                 

jueves, 13 de septiembre de 2012

Hey, you.

Yo lucho por el positivismo.
Maldita sea, yo TRABAJO por el positivismo. Quiero, deseo, espero y ruego para que todos en esta maldita suciedad de sociedad podamos ver un poco de paz y luz que desprenden nuestras almas que, por suerte, nos pertenecen solo a nosotros.
Te digo que la vida es un suspiro, una carrera de caballos que termina cuando llegas a la meta. La meta que ni siquiera sabes cual es y te pasas toda la vida pensando e intentando averiguar... ¿Mi meta?. Y lo cierto es que no hay más metas que seguir feliz en cada paso porque la vida es el regalo menos caro que nos han dado y todo ese rollo de que "mierda de consumismo", de que "mierda de trabajo", de que "mierda de mundo"... mierda de ti que no sabes ver lo bonito que es vivir contigo mismo y hacer feliz a los demás. Y te lo digo en este jodido arrebato de indignación que me da al veros decir que vais a morir temprano porque estáis cansados de vivir. ¿Cansados?. ¿CANSADOS?.  Las familias rotas, los niños huérfanos, la abuelita solitaria del tercero que te sonríe cada mañana, la rusa que huye de su mierda de país, el vagabundo que no tiene donde dormir, la mujer que llora con su marido muerto en los brazos, el pequeño que tiene la tripa inflada de aire... Entendería que ellos estuviesen cansados de vivir, y, sin embargo, no lo están.
Y tú, falto de ilusión porque ya lo tienes todo, porque el amor no te ha correspondido o se ha ido, tú que miras como pasan los días sin pena ni gloria... tú, deberías aprovechar un poco lo que tienes antes de que te arrepientas.
Por que bien lo dijo Kase.O :
Después de todo se que nada es permanente y que al impaciente se le olvida la miel del presente. Nada es tan urgente, nena, nada tan importante, nada merece más la pena que el instante que tenemos delante y el siguiente y la oportunidad de hacerlo diferente.

martes, 11 de septiembre de 2012

Tiempo, devuélveme el momento.

Después de salir de la ducha, cada mañana, escupía en el fregadero. Y, después, agitada, miraba el reloj con cara de circunstancia. Aquel maldito reloj no paraba de comerse los segundos.
Esa mañana, se volvió un poco loca, o un poco cuerda, quién sabe, y destrozó el reloj en mil pedazos, bajó en chanclas y pijama a la tienda de Madame Marie y se llevó el reloj más caro que encontró. Despejó la pared de sus cuadros pintados a mano y de sus poesías y relatos que jamás serían leídos, y lo colgó allí, sin más. A ver qué demonios pasaba. Pero solo pasaba el tiempo y aquel artilugio se comía los minutos de manera más atroz que el anterior.
Garabateó en los filos de madera el nombre maldito que no se sacaba de la cabeza. Y nada ocurrió. Pegó su foto al lado de la hora exacta en la que fue su primer beso. Y nada ocurrió. Le gritó a pleno pulmón que parase de comer las horas y pataleó hasta hacerse daño. Y nada ocurrió. Entonces se plantó frente aparato que ya parecía preocupado por tanto grito y sinsentido, y agarrándole por los costados lo lanzó al suelo sin dejar de gritar "¡Para, para, para!".
Las piezas se distribuyeron por el suelo, los cristales le cortaron los pies y llenó de sangre media estancia. Una ruleta daba vueltas al rededor de sus piernas y sus lágrimas. Entonces decidió que cambiaría aquel reloj caro. Apartó los cristales y se sentó hasta que el sol abandonó la ciudad.
Una vez acabado, con su nombre aun en los filos, lo volvió a colocar.
Su obra maestra ahora no se comía los días, sino que se los devolvía.
Y así quedó contenta, un día más, pensando que aquel reloj le traería de vuelta aquello que, en realidad, nunca le había pertenecido.

Hierro

Yo te lo cambio todo por un beso. Me despejo y despojo de tu alma. Yo te dejo ir donde tú quieras, te regalo las flores del invierno y los mares presos en las drogas. Yo te permito que me pises el costado en mis caídas. Te dejo que me achuches en los prados baldíos donde están muriendo los corderos. Yo dejo que mates las hormigas de mi cuello, que bebas en las fuentes prohibidas y mueras cada día un poco más.
Yo te lo cambio todo por un beso. Te cambio mis cromos y mis libros. Mis pesadillas y mis sueños. Yo te dejo que te codees con la plebe. Y que rompas paredes a puñetazos. Te dejo que me muerdas las orejas y me arranques las pestañas. Yo te permito que ames y dejes amar. Y que me ames, si quieres, también.
Yo te lo cambio todo por un beso. Las mariquitas marchitas, las duchas frías de verano, los pantalones cortos de medio cachete fuera, las sudaderas y pulseras, las ventosas que no paran de pegarse en mis cristales. Las chanclas desgastadas, las caricias que me dabas, las gafas de no ver y las magdalenas de chocolate.
Yo te lo cambio todo por un beso. Mi existencia, mi titubeo cuando te veo, mi llanto de media noche, mi vergüenza de pingüino, mi elegancia escondida, mi ilusión por la vida, mi carcajada y mi sonrisa.
Yo te lo cambio todo por un beso.
Pero no me olvides.

jueves, 30 de agosto de 2012

Yo hablaré

¿Me has echado de menos? Porque yo a ti mucho. Eres un verdadero tirano, ¿sabes?. Me cuesta estar mosqueada contigo. Pero esta te la guardo. No te hagas ilusiones. Me gustaría hablar pasando del juego por una vez.
¿Te gusta mi vestido?. No estaba segura, se lo he birlado a mi hermana. Tenía otro rojo tipo bomba nuclear o algo así. Debí ponerme ese, lo sé. He debido pasar por lo menos tres horas frente al espejo, pero ha merecido la pena, estoy muy guapa. Y espero gustarte, sino, te meto un tortazo.
¡Espera! ¿Por dónde iba?
El problema es que si me dijeras "me encantas" no podría creérmelo. Ya no sé cuando es un juego y cuando es verdad. Estoy perdida.
¡Espera, espera!, no he terminado.
Dime que me quieres. Dímelo porque yo jamás me atrevería a decírtelo primero. Me daría miedo que pensaras que es un juego. Sálvame. Te lo suplico.
Gracias.

miércoles, 29 de agosto de 2012

Realmente ciega

Si alguna vez te he lastimado, perdona este castigo que es quererte y estar en este lívido y eterno círculo en espiral. De los síes y los noes y las noches de ajetreo entre colchones que inspiran a un alma tan rota y desgastada que rechaza toda ayuda a colocarse de nuevo al filo de la ardiente y dulce vida. Atormentado recuerdo de lúgubres despedidas que, en realidad, son solo pausas en este sinuoso camino que, sin querer, recorremos con los ojos cerrados y sin aliento suficiente para decirnos que, muy a nuestro pesar, nos necesitamos alejamos.

jueves, 5 de julio de 2012

Todo es lógico.

Piensas, a veces, que estando aquí en mi ombligo me haces daño. Ignoras que es cuando te alejas cuando verdaderamente me come la desidia. ¿Qué tienes? ¿Qué será? Da igual. No me lo pregunto. Tampoco pienso en ti. Y no quiero que te preocupes por mi. Pero, ¿ves?, vuelvo a mentir y me quedo como una gilipollas mirando hojas en blanco, queriéndote sin quererte y pensando, sin querer, toda esta porquería que escupe mi cabeza cansada ya de tanto tú y toda esa mierda que se acumula y explota en mil pedazo como cuando metes a un ratón en el microondas. Es igual, creo que ya he perdido el juicio por completo y por eso me pinto las uñas de color cereza. Por si te gusta y quisieras coger un poco. Nada me gustaría más que quisieras tener una parte de mi contigo. Aunque fuese esta mugre.
Lo siento, estas mariquitas me están haciendo perder por completo el juicio. No para de sonar With Me en mi cabeza.

lunes, 28 de mayo de 2012

Dear Kurt...

¿Quieres un gato?. Nené. Bochán. Palos. Te odio. Déjame en paz. Para. Porros. Chapa de mechero. La milla verde. Pesada. 10. Moulin Rouge. Quiéreme si te atreves. 27 de Diciembre. Love you. 13, 14, 100. Come what may. Kurt. Courtney. Me lees la mente. Justin Bieber. Leona Lewis. Kalvin Clein. Nochevieja. Te quiero. With me. Wonderwall. Extremoduro. Pereza. Nirvana. Marea. ¿Has visto?. ¿Has escuchado?. Un día vamos a Linares: probadores, baños. Qué predecible eres. Deja de meterte conmigo. Odio el tomate. No me gustan mis orejas. Odio mi culo. Guapa. Guapo. Bonita. Bonita. Bonita. Mejor deprisa, sin pensar, así duele menos. Pulseras perroflauticas. Madrid. Te echo de menos. Queda poco. Oye, que un perro te folle. Santisteban. Autobús. 21 de Enero. Buapa. Dear Courtney... Tienes una forma rara de querer. Amanecer. Miss you. ¿Qué día es hoy?. Empieza y termina en o. Agujetas. ¿Vienes?. Voy. Carnaval. 20 de Febrero.




                            74 días de silencio.








Ei :). Borde. Pechitos Palacio. Plaza _______ Manzano. La niña imantada. Lady Madrid. Te quejas, deja de quejarte. Fiesta. Beso. Camiseta. ¿Me vas a dar un beso?.





                  -Que seas muy feliz.
                      -Tú también, te lo mereces.
                 -Seré lo más puta que yo pueda.



martes, 22 de mayo de 2012

Mina de carbón

Al final de aquel camino resaltaba ya la cantera. Sus manos llevaban manchadas tantos años como palazos había recogido y sus pulmones, ya fuera de aquel maldito lugar, se aliviaban con el aire fresco que aspiraba. Aspiraba, aspiraba y de repente, su perfume. Hacía inviernos que no sabía de ella, hacía tanto tiempo y tantas veces la había recordado que suponía que aquello era otra quimera. Sus ojos estaban ciegos de aquel resplandor del sol de ____. Secó el sudor de su frente que pese a la juventud ya se había arrugado como una sábana. Escupió al suelo sin saliva para alejar el olor cuando percibió la sombra de la silueta de aquella mujer. "¡Malditos sean los cielos que confunden sueño con realidad!". Pero lo que ignoraba es que era ella. Ella con su amargo perfume rebelde, ella con sus ojos de leona y sus andares de mujer. Era, sin lugar a dudas, ella. La parálisis recorrió su rostro, le temblaron hasta las pantorrillas y en su mente aquel _______, cuando la dejó marchar. ¿Cuanto hacía ya de eso?. Juventud desperdiciada y ahogada en la cantera mientras ella, tan bella, afrodisíaca flor de ciudad, maravilla que sus ojos observaban, volvía. ¿Por qué aquel afán de perseguirle?. ¿Por qué...?
No hubo más tiempo para preguntarse. En dos segundos atravesaron la oscuridad, chocaron imantados en la piedra negra, gritaron extasiados que se echaban de menos. Confundía ella sus lagrimas con su saliva, cunfudía los botones, y las manos, y los orgullos. Sudor, rabia, furia. Todo de una vez como un soplo de aire fresco entre los labios. Zarandearon sus almas y un perdón surgió de todo aquel asunto descontrolado de vuelta a aquel _________. Uno, si, siempre habían sido uno desde la primera mirada felina. Y con el color de la pared adherido a la piel, follaron aun con casco y tacones, follaron como la primera vez. O, en su caso, hicieron el amor como a ella le gustaba decir. Hicieron el amor como fieras salvajes, amoldándose los cuerpos, confundiéndose las sombras, los gritos, los fluidos y los pensamientos. Hicieron el amor como en enero, como leones, atados el uno al otro, con fuerza, suspiros y pelos alborotados.
Porque, en cierto modo, no se habían olvidado.

lunes, 7 de mayo de 2012

Godot

¿No ha terminado de envenenarme con sus historias sobre el tiempo? ¡Insensato! ¡Cuando! ¡Cuando! Un día, ¿no le basta?, un día como otro cualquiera, se volvió mudo, un día me volví ciego, un día nos volveremos sordos, un día nacimos, un día moriremos, el mismo día, el mismo instante, ¿no le basta? Dan a luz a caballo sobre la tumba, el día brilla por un instante, y, después, de nuevo la noche... ¡En marcha!
Y se pregunta Vladimir:
¿Habré dormido mientras otros sufrían? ¿Acaso duermo en este instante? Mañana, cuando crea despertar, ¿qué diré acerca de este día? ¿Que he esperado a Godot, con Estragon, mi amigo, en este lugar hasta que cayó la noche? ¿Que ha pasado Pozzo, con su criado, y que nos ha hablado? Sin duda. Pero, ¿qué habrá de verdad en todo esto? Él no sabrá nada. Hablará de los golpes encajados y yo le daré una zanahoria. A caballo entre la tumba y un parto difícil. En el fondo del agujero, pensativamente, el supulturero prepara sus herramientas. Hay tiempo para envejecer. El aire está lleno de nuestros gritos. Pero la costumbre ensordece. A mí también, otro me mira, diciéndose: Duerme, no sabe que duerme. No puedo continuar. ¿Qué he dicho?

sábado, 5 de mayo de 2012

Necesidad.

Todos necesitamos compañía. Unos más y otros menos.
Existen tantas clases de personalidades como personas en el mundo.
Yo he tenido la gran suerte de toparme con una que... ¡vaya!, da la talla.
Porque das la talla. Eres grande, eres tú. Y eso es lo que más me gusta de todo. Que por mucho que nos separen unos cuantos kilometrillos de nada, tú siempre eres Pedro Lopez Torija. Tú eres tú y no hay otro igual. Tú eres el que me hace reír, me dice cariño y me suelta los piropos más bonitos que nunca nadie me soltará. Porque eres tú y no hay otro. Eres el yonki educado, eres el achuchón a distancia. Eres la romería de 2010, un collar Rolling Stone, un abrazo al volver de Madrid. Tú eres el cigarro de las 3, la cerveza que sobra, el litro por invitar. Tú eres un ángel de la guarda, las caritas felices de un chat y el que pide que le despierte para estudiar. Tú eres un dibujo con dedicatoria. Tú eres un libro abierto a las 12 de la mañana mientras tus padres están fuera. Tú eres esos momentos hechos de felicidad para tontos. Tú eres el que dice pellejas everywhere, el corazón solitario, mi corazón. Tú eres el de las promesas grandes. Eres tan tú que me dejas sin palabras.
Eres un amor de personaje que quiero con locura. Eres tú, somos tú y yo y un pitillo de por medio acompañado de buena música.
                                                            Te quiero.

jueves, 3 de mayo de 2012

VUELVE, JODER.

Descoordinadas palabras, consuelos, consejos, cabezas y pensamientos.
Y la huida a tu melena con gestos austeros, garrapateros. Vuelo de botones, lucha de camisas y un tejemaneje en busca de sonrisas, caricias, primicias. Avaricia.
Lucha de orgullo, capullo, hazmetuya, aturullas. Búsqueda irrepetible de oidos sordos y colores insalubres. Brisa de un minuto en la timidez extrema. Un nuevo horizonte en una nueva carretera y la ácida amargura de no querer dejar atrás el pasado. Miedo al presente y al futuro aunque no lo refleje mi alma que lucha por quererte, verte, esconderte, fulminarte, amarte.
Inevitable sufrimiento de quien confunde verdad, miedo, tesón, furia y desasosiego.
Ojala te vayas para siempre y jamás vuelvas por la senda marchita y oscura por la que viniste con promesas inciertas, incierto pasado e incierto futuro.
NO QUIERO QUE VUELVAS.
O vuelve, por favor, te echo tanto de menos...

martes, 17 de abril de 2012

Piano, piano.

Nunca nadie...
No, yo así no empiezo las cosas.
Tú eres quien respira por mi,
me arropa en sueños,
me quita la escarcha de la nariz.
Entiende que
no somos compatibles por más que lo intentemos.
Tú eres blanco,
yo soy negro.
No me entiendes,
ni te entiendo.
Cuesta creer que pasen diecisiete años para
darme cuenta de que
te quiero y me quieres
sin ningún fin.
La familia es lo primero,
siempre estás ahí.
Yo te cuidaré, confía en mi.
Deja que cuide de las dos.
Pero, a cambio,
solo pido que no intentes cambiarme.
Siento defraudarte.

lunes, 16 de abril de 2012

Mariquita

Observa una mariquita. A mi, personalmente, me parece el insecto más horriblemente bonito que he visto jamás.
Desde fuera, tiene unos colores llamativos, bonitos, contrastados, lisos, finos.
Pero cuando echa a volar salen de su caparazón dos horribles alas negras que recuerdan a una mosca.
Y sus modales son pésimos.
En cuanto se posa en tu mano, deja un rastro amarillento y maloliente.
A la belleza se le permite todo, incluso la vulgaridad, por muy feo que sea su interior.
Y siempre queremos tocarla, aunque nos mee encima.
Por eso, tú eres igual de bella que una mariquita.

jueves, 12 de abril de 2012

Déjate querer.

El rechazo a la vida de algunas personas me desespera. Solo el hecho de encontrarnos aquí, ahora, me parece maravilloso. Al igual que tú me pareces maravilloso.
No sé si te has fijado en lo que haces por los demás. Aunque no siempre salga como tú quieras o como ellos querían, haces todo lo posible por conseguir esa felicidad para tontos.
Para mí, eso es lo que cuenta: tu manera irrepetible de echarle cojones a las cosas. A la vez, me desespera la inútil manera que tienes que hacerte daño irrevocablemente. Pero solo eso, sólo es una parte. Ya tu mirada predica que merece la pena conocerte. Tu forma de sonreír parece que escribe sobre el aire algo así como: Nunca te haré daño. No a propósito.
Te aseguro que algún día las cosas saldrán bien. Te aseguro que tu vida merece la pena si la compartes. No dejes de intentarlo nunca, ¿quién sabe dónde está la salida?. Deja que se acerquen a ti, comparte tus malditas virtudes. Hazlo por ti, joder, por darte lo mejor.
Una tarde de invierno cerrado, parecía que el frío no iba a acabar nunca. La compañía merecía el silencio del lugar sagrado donde nos encontrábamos. El mundo era tan grande a nuestros pies que hasta tus orejas parecían pequeñas. Y así, en silencio, nos conocemos. Y sé que no merece la pena intentar ver solo el lado bueno de las cosas. Hay tantas personas esperando a que salgas a flote...
Sabes sentir. Has sentido tantas puñaladas como besos te han dado. Pero, ¿qué fue ello?. ¿Qué ha sido sino una pequeña lágrima en el mar?. No hagas de ella un tsunami, ella no lo quiere así. Y tú tampoco. Vuelve y deja el miedo ahogarse en esas jodidas lágrimas.
Saca las ansias que tienes dentro de vivir.
A mi no me engañas,
tú quieres ser feliz.

jueves, 22 de marzo de 2012

¿Te has fijado?

En cómo se le forman surcos en la mejilla cuando sonríe. Cómo de manera casi imperceptible se retira el pelo de la cara. Coge el botellín te tal manera... Y, ¡Dios te libre si no te has fijado en cómo posa sus labios sobre esa cerveza!.
¿Te has dado cuenta?, tiene una mancha, ahí. Justo ahí. ¿Puede haber piel mas tersa?. Quizá. Hasta el momento, se lleva el premio a la más bella.
Oh, belleza. Todo en su cuerpo es belleza.
Y sus maneras. Todas sus maneras. Puedes perder la cabeza si te fijas demasiado en cómo mira hacia el suelo cuando sonríe por vergüenza o timidez. Y su barbilla queda recorrida por una línea. Cuando saca morros, cuando saca dientes, cuando saca la lengua.
Es cuando deja su boca entreabierta cuando el universo entero se paraliza. Y tengo ganas de derretirme en ellos, fundirme en el aire para entrar dentro de su ser.

martes, 20 de marzo de 2012

Sinsentido.

Rasgo mi alma imperecedera
para evitar
que duela de nuevo.
Y calmo las fuerzas que afloran
a esperanza de que vuelvas.
Me taladro los ojos
y me reviento el pecho.
Para no pensarte.
Me arranco de un tirón la máscara para que me descubras.
Cae al suelo.
No la miras.
El tridente de la realidad
me atraviesa la espalda en un suspiro.
Mientras,
miro como marchas sobre el rocío.
Y relinchan otra vez
mis parásitos a la espera de la calma.
"No te preocupes"
Me dice mi demonio.
"El la noche está la respuesta que ya conocías".
Comprendo que estoy hecha para eso.
Rindo mis venas ante abrazos vacíos y besos sinsentido.
Como mierda que soy
y he sido.

jueves, 8 de marzo de 2012

Temes por tu sombra.
Temes que vuelva y destroce lo que has construido.
En verdad, ya lo ha hecho.
Y nos ha destruido.
A ti,
por intentar olvidarte.
A mi,
por pensar que olvidarías.
A ti,
por no cambiar.
A mi,
por dejarme llevar.
Y nada tiene sentido si sabes que es
toda una farsa lo que tienes delante.
¿Merece acaso la pena enfrentarte 
contra tu propia mente?.
No.
Ni yo, ni tú, ni nadie,
sabe con exactitud lo que puede suceder.
Pero quizá sea esa la chispa de la vida,
la felicidad para tontos.
La vida está hecha para los fuertes,
y no soy tanto como pensaba.
Porque eso siempre funciona así:
Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo.

lunes, 5 de marzo de 2012

Desquiciante reflejo del alma

Los suburbios de mi mente se escandalizan cuando actúo. Cuántas veces me he sentido despegada de todos y cada uno de los seres que me rodean. Cuántas veces, me pregunto, habré hecho lo correcto y lo incorrecto. ¿Quién determina esos límites?
Me rebusco por dentro las entrañas de mi pensamiento. No sale nunca nada bueno, ni productivo, ni alentador. Gajos de esperanza rotos por todas partes. Y mil y una mariposas. ¡Ah!, las mariposas. Tan bellas y tan efímeras. Como tú.
Y deshecho cada parte de mis neuronas por desquiciar lo que llaman verdad. ¿Qué es verdad?. ¿Y qué es realidad?. ¿Qué es mentira?. ¿Quién determina lo bueno y lo malo?. ¿Irracional?.
Todo gira siempre en torno a lo mismo. El sentimiento. Pero no cualquiera, ya lo saben, sino el amor. Hablo de ese hecho tan real e irreal a la vez. Aquello que palpamos, rodeamos, exhalamos, fumamos, comemos, vomitamos, escalamos, quemamos. De lo que estamos tan seguros y a la vez tan inseguros. La mezcla de extremos que tan gustosa se nos hace.
¡Oh, corazón!. Perdóname por machacarte otra vez. Perdóname por no haberte sabido querer. Igual esas últimas palabras no van dirigidas realmente a ti.
Descubriendo los restos de memoria que me quedan, solo sé que nunca he dado la talla. En ninguna de las aventuras vividas. Y, pobre de mi, cuando lo he hecho por primera y última vez.
Aun así, el amor es el sentimiento más soberbio que he palpado.

domingo, 12 de febrero de 2012

Las sombras
se funden con la luz
de un lúgubre colchón.
Tu alma está tan cansada que
apenas puede con el ritmo
que marca el compás
de mi corazón.
Y piensas.
Pensamos ambos y nos quemamos
sin quererlo
mientras surge de tu pecho un gemido
casi inaudible.
Pero suena como un trueno en mis oídos.
Y retumban las paredes
quejándose de haberse despertado en mitad de su siesta.
Quizá
seamos los primero en despertar hoy.
Aún no hemos dormido.
Tus brazos
no me lo permiten.
Es la curva de tus labios la que canta
esta noche.
Son tus alas
de diablo,
las que intentan sobrellevarlo.

Es el daño que nos hacemos.
Como buenas mierdas
que somos.
Porque sabemos que en el fondo,
nadie nos recordará
en un par de años.
Pero cierra los ojos,
niño.
¡Hazle el amor otra vez!

miércoles, 8 de febrero de 2012

El gigante de los ojos azules.

Sintetizó algunas palabras antes de doblar el papel. Descansó apoyada en la barra de metal que recorría de punta a punta el nido.
No se atrevía a dar ni un paso.
A su alrededor se extendía un gigante enorme que no conocía. Y le abrazaba. Era él, de eso estaba segura. Pero no tenía ni idea de cómo continuar.
La miraba de lejos.
Quería correr, abrazarlo y permanecer así el tiempo suficiente para no echarle de menos.
Apenas un rasguño de su ser le pertenecía y por eso quería más. Había imágenes congeladas que no paraban de chocar contra su cabeza.
Aquel gigante la miraba con unos impenetrables ojos azules y se ceñía tan fuerte al pobre muchacho que empezó a plantearse la retirada.
Pero ella nunca se retiraba. Jamás. Era tan grande... Y en el fondo parecía ser tan parecido a ella. Como si el gigante de ojos azules y ella fuesen parte de un mismo patrón.
Aquello no le gustaba nada de nada.
Como amigos y enemigos a la vez.
Tenía tanto miedo... Quería avanzar.
Parecía tan difícil.
No hay suelo en este sueño. Puedo caer al vacío.
Por que me he dado cuenta de que soy yo quien no sabe cómo acercarse más y no sabe si el gigante es real.

martes, 7 de febrero de 2012

A lo hecho, pecho.

Explorando eso que llaman corazón me he dado cuenta de que hacemos muchas cosas sin pensar.

No me arrepiento de nada de mi pasado, ¿qué sería ahora sin él?. Nada, por supuesto. Ni la mitad de lo que soy ahora.
Pero, a veces, me paro a pensar en el daño que he hecho. En lo que he provocado a mi paso. Lo que implica ser egoísta.
De nada de ello me arrepiento, repito. De errores se aprende.

Si aquella madrugada de 2009 no hubiese cometido aquel "error", ahora no tendría esta amistad.
Y lo mismo hubiese ocurrido aquel mes de Mayo si no hubiese decidido buscar entre la gente de Castellar.
Y tampoco me habría cortado un dedo si hubiese entrado a comer ensaladilla rusa.
Tampoco conocería a ese gran amigo de litronas.

Somos todo el camino que hemos recorrido. Tanto el bueno como el malo.
No sé si estará bien pensar tanto en el pasado como yo lo hago.

Ya lo decía Kurt Cobain:

"Admiro a la gente que vive sin problemas, que mira el 


mundo con despreocupación. A diferencia de ellos, yo 


sufro más de la cuenta". 

lunes, 6 de febrero de 2012

Nada de subnormalidades

No me agarraría ni a las más lindas fauces del lobo más manso. Ni tengo valor para decir que siempre sale el sol, que todo ocurre por algún motivo. Me escondo en las calles más cercabas a la Locura y espío todos sus habitantes. Cómo se mueven, cómo circulan, cómo rozan, sin notarlo, las paredes. Y sin querer, deseo ser uno de ellos. Tirarme a aquel mundo de caos y desorden y terminar en una de sus esquinas rendida a sus mil vicios y mentiras, a sus sinsentidos y ambiciones no natas. Resisto y solo observo y sueño. Imagino el tacto de las manos de los que allí se encuentran, independientes caminos que se unen casualmente y pensamientos impuros que a pocos les importa demostrar. Dejadez sensata en sus callejones y muestras de apatía por doquier. No es Tristeza ni Alegría quien domina aquel inusual lugar. Indiferencia es, probablemente, la prostituta más conocida por aquellos inútiles que desean evadirse. Siempre quise un lugar así. Con Contradicción divulgando sus palabras hipócritas, Soberbia destrozando lo que Esperanza construyó en su día. No pertenezco a este lugar, pero me gustaría hacerlo. Amo todos y cada uno de sus descoordinados movimientos y sus lindos quehaceres insensatos. Dejadez es una de mis favoritas. Suele tirarse borracha en una esquina, sorbiendo de algún marchito ramo su antigua fragancia. Nunca mira a los demás y simplemente pasa su vida, sola. Es curiosa. Si algún día llegase a conocerla, seríamos buenas amigas.
No quiero darme cuenta de lo que estoy haciendo pero mis pies ya han dado el paso y me dispongo a adentrarme en aquel mundo marchito alejado de la mano de Dios pero tan paralelo al Amor.
Y ya estoy allí. Todos paran y miran un momento. Pero vuelven enseguida a su rutina, a su escondite. Y convertida en uno de ellos, aún no noto nada nuevo. Entro en locales en ruinas, en calles oscuras y busco recuerdos de lo que un día Armonía formó en este lugar. Es como si todo  lo que ya conociera estuviese enterrado. Todo lo conocido ya no tiene sentido. Este aire huele mucho mejor y no tienes que dar explicaciones. Nadie está pendiente de ti y no se preocupan más que por ellos mismos. No miro hacia atrás, sé que no me compensaría. Subo unas escaleras que dirigen a una calle amplia y poco iluminada. Tras de mi, aparece un grupo de individuos que parecen pasar de largo, como si no importase que yo anduviese allí. Pasan horas, días y semanas y yo solo busco algo que no encuentro. No recuerdo mi vida anterior, pero imagenes sueltas vienen a mi cabeza t se me clavan en el pecho como una daga. Pero enseguida alguien me convence de que este sitio es mejor. Nadie sabe que estoy allí y puedo huir en cualquier momento. Me gusta, no quiero salir. Este aire me llena y me satisface, solo ansío un poco más, más cantidad. Puedo salir de allí cuando quiera, no hay problema.
Empiezo a tratar con los individuos que allí se encuentran. Es un lugar no muy grande y ya voy conociendo a la mayoría. Incluso me ayudan a reír. Es ameno aquel extraño mundo. No quiero irme de allí. Para nada.
En todo el tiempo que llevo, el dolor del pecho se ha ido incrementando y solo quiero un poco más de aire para huir de las imágenes. Es difícil, empiezo a echar de menos lo que antes tanto quería. Extraño detalles y algunas cosas que ni siquiera me había percatado de que me pertenecían.
Intento huir, pero es difícil. Ya me he encariñado de los que allí me acompañan. No quiero separarme de ellos. Me paso días enteros, meses, sin respirar de ese maldito aire y en mi pecho hay una herida que acabará conmigo en poco tiempo.
Decido acercarme a la frontera.
Allí me encuentro con antiguos compañeros que me echan de menos. Les prometo volver y charlamos. Pero nunca cruzo la línea, aún no. Falta un poco de tiempo. Les muestro mi herida y les suplico que me ayuden a sanarla. Pero cuando se acercan su mano, temo que ellos acaben en aquel monstruoso lugar y enseguida me aparto, fingiendo que estoy bien. Mi realidad empieza a ser paralela y ya no quiero seguir respirando. Les prometo que no lo volveré a hacer. Y así es. Me paso meses sin respirar.
Mi herida no mejora, pero tampoco va para mal. Parece que los que se encuentran al otro lado la mantienen tal y como está. Y eso me alegra. Pero quiero volver.
Miedo me acorrala en una esquina. No puedo deshacerme de él. Es fuerte, grande y su sola presencia hace que mi herida palpite y el dolor sea intenso. Aparecen tras él mis conocidos. Serenos y pacientes hablan conmigo. Parece que no vean a Miedo, que me sigue acorralando sin moverse. Tras horas, me convencen.
Y dejo que poco a poco mis labios se abran.
El aire inunda mis pulmones.
Miedo desaparece.
Y mi herida... Mi herida parece haberse sanado en gran medida.
Me arrepiento de lo que he hecho desde el momento en que dejo que el aire vuelva a salir. Corro hacia la frontera, pero allí ya no hay nadie.
Les he fallado.
Pasan dos días, tres... Pasan semanas hasta que caen del cielo unas manos.
Me agarran con fuerza.
Y me dejo llevar.
Dos minutos son suficientes para darme cuenta de que estoy en otro lugar. Es frío y solitario. Las tinieblas abundas y la humedad cala los huesos. De algún lugar sale aquella voz que conozco. Aquellas palabras me atraviesan por completo la herida. Cierro los ojos y caigo rendida en el suelo. No sé cuando saldré de aquí. Ni cómo.
En mi cabeza, solo sus palabras retumbando una y otra vez con mil imágenes que demuestran que tu pasado marca incondicionalmente tu futuro:
ME HAS FALLADO.

lunes, 30 de enero de 2012

Página 247

-Dime, ¿cuántas bocas te han probado?- preguntó aún sabiendo que la respuesta quizá trastocase su maltrecho corazón.
-Escúchame bien- empezó a decir con voz serena. Después su tono se endureció. -Muchas más de las que piensas. Y no me siento orgullosa de ello. O igual si. Porque gracias a eso me encuentro aquí, ahora. Y por todo lo que he hecho, visto, y escuchado de tantas lenguas viperinas como he rozado, sé a lo que estamos jugando. No me juzgues por lo que he sido. Ni si quiera lo hagas por lo que piensas que soy. Simplemente... ¿quieres un cigarrillo?.
"Está completamente loca", pensó. 
-Eres increíble- susurró mirando sus pupilas dilatadas por la escasa luz de la habitación que ahora estaba en llamas.
-Y es por eso por lo que te quiero- terminó de decir lanzando a su rostro el humo de un cigarrillo de liar.

miércoles, 25 de enero de 2012

Date cuenta de todo lo que ocurre a tu alrededor.
Suelo hacerlo de vuelta a casa.
Una mujer pasea un perro. Una lágrima cae de su mejilla.
Al final del paseo, una chica pierde sus apuntes por dejar su mochila abierta.
Hay una pareja que pasea a su bebé. Parece normal, pero ella es ciega.
Debajo el puente descansa un hombre, cansado, arrastrando en un carro su vida. Es todo lo que tiene.
Y por la carretera, no paran de pasar coches. Uno habla por teléfono, otro canta, otra se maquilla.
El parque se ve precioso cuando lo cubre la luz. Nada que ver con esos días grises de invierno que tan poco me gustan.
Un señor hace deporte.
Acaba de pasar una rata por la pista de fútbol.
Y una chica espera en el autobús.
¿No te preguntas nunca dónde irán esas persona? ¿Qué va a ocurrir con todo esto?
Un niño sonríe en el paso de cebra.
Me mira. Inspecciona mi mochila y saca de nuevo a relucir los dientes guiñando los ojos por el sol.
Es el único momento que merece la pena del día.
Siempre, en algún lugar, hay un poco de felicidad para tontos.
http://www.youtube.com/watch?v=in5Obu5Q8F4

miércoles, 11 de enero de 2012

Nuevo diseño de la triste realidad.

Subo.
Bajo.
Y ahora me quedo aquí.
No sabrás nunca lo que es echar de menos. Voy de aquí para allá. No me permito sentimientos. No me sirven para gente que tengo tan lejos.
Pero no es un echar de menos como el que tú te imaginas. Es un querer, y saber que quieren, y no poder. Es algo peor que eso. Es no poder arriesgar, porque sabes que vas a perder.
Ocurre. Cada dos por tres en mi cabeza. En mi corazón.
Diseño un nuevo modelo de triste realidad. Mi realidad.
Y es que no están. Ni ellos, ni ellas. Ni él.
Deshojando ideas marchitas me despellejo por dentro para evitar pensar en tu risa.
No pensé que pasaría nunca. Yo soy la culpable.
De que, por muy estupido que parezca, deseo inutil e irremediablemente, volver a verte.
 Punto muerto.
   Odio
          los
              sentimientos.