¿Me has echado de menos? Porque yo a ti mucho. Eres un verdadero tirano, ¿sabes?. Me cuesta estar mosqueada contigo. Pero esta te la guardo. No te hagas ilusiones. Me gustaría hablar pasando del juego por una vez.
¿Te gusta mi vestido?. No estaba segura, se lo he birlado a mi hermana. Tenía otro rojo tipo bomba nuclear o algo así. Debí ponerme ese, lo sé. He debido pasar por lo menos tres horas frente al espejo, pero ha merecido la pena, estoy muy guapa. Y espero gustarte, sino, te meto un tortazo.
¡Espera! ¿Por dónde iba?
El problema es que si me dijeras "me encantas" no podría creérmelo. Ya no sé cuando es un juego y cuando es verdad. Estoy perdida.
¡Espera, espera!, no he terminado.
Dime que me quieres. Dímelo porque yo jamás me atrevería a decírtelo primero. Me daría miedo que pensaras que es un juego. Sálvame. Te lo suplico.
Gracias.
jueves, 30 de agosto de 2012
miércoles, 29 de agosto de 2012
Realmente ciega
Si alguna vez te he lastimado, perdona este castigo que es quererte y estar en este lívido y eterno círculo en espiral. De los síes y los noes y las noches de ajetreo entre colchones que inspiran a un alma tan rota y desgastada que rechaza toda ayuda a colocarse de nuevo al filo de la ardiente y dulce vida. Atormentado recuerdo de lúgubres despedidas que, en realidad, son solo pausas en este sinuoso camino que, sin querer, recorremos con los ojos cerrados y sin aliento suficiente para decirnos que, muy a nuestro pesar, nos necesitamos alejamos.
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