miércoles, 24 de octubre de 2012

Claro que tú si.

A veces nos sentimos solos. Tú y todos.
Pero eso no tiene nada que ver con la palabrería y verborrea que voy a soltar ahora.
Las luces eran tan oscuras que apenas podrían iluminar ni un resquicio de aquella calle tan pequeña. Nada, en realidad, podría iluminar ese asqueroso y repulsivo lugar. O quizá si.
Llegaste despacio, escondido, tímido, austero, solitario y brillante. Tan brillante que todas las luces oscuras se volvieron a mirarte con envidia, por que ¿quién no iba a tener envidia de aquella luz que desprendías?. Era todo tuyo. Tuya mi vida, tuyo mi aliento, tuyo mi atardecer. Eras tú y no había más en aquellas rocas que veían humo todos los días a lo lejos y un par de cabras viejas cada noche. Era tu piel de caramelo y aquellos ojos que de vez en cuando miraban mis pantalones de tela blanca, porque te gustaban.
Yo soñaba con matarte. Soñaba que nunca había pasado y me tomaba al pie de la letra eso de dibujar, en la mañana temprano, tus ojitos en el techo. Por lo bien que lo hemos hecho. O lo mal porque nunca ha estado bien ni un solo instante.
Me prometiste tantas cosas, querido, tanta mierda incumplida que no soy capaz ni de recordar porque rompería a llorar y así no lo quiero.
Jamás en mi vida he querido a alguien más que a mí porque nadie merece la pena tanto como para ponerle por encima de mi persona. Jamás hasta que te conocí. Y pierdo el culo, la sangre y las tetas por olvidar y dejar de pensar que no hay nada más maravilloso que verte sonreír.
Claro que nadie puede entender todo ese "sinsentido" que he metido en estas líneas. Pero me jugaría el pellejo a que tú si. Claro que tú si.

viernes, 19 de octubre de 2012

Humillación de haber llegado al límite.


«Tu situación es abominable  -me decía a mí 
mismo-, pero no puede ser otra; no tienes ninguna salida; no podrás cambiar nunca, porque, aunque 
tuvieras el tiempo y la fe necesarios para ello, no querrías convertirte en otro hombre. Por otra parte, 
aunque quisieras cambiar, no podrías. ¿En qué otra cosa te transformarías? ¡Quizá no hay ninguna!»

Dostoyevski.


lunes, 15 de octubre de 2012

HIJOS DE PUTA

¿Te has reventado alguna vez la cabeza contra el suelo? ¿Alguna has estado apunto de perder una pierna? ¿Has sentido alguna vez cristales que te arañan hasta la garganta? ¿Has mordido alguna vez una copa de champan? ¿Te has clavado las uñas hasta sangrar?
Pues todo eso, magnífico magnate con gaznate de pollo viejo, no es ni la mitad del dolor que he sentido por querer tanto y conseguir tan poco.
Yo sé que ni tú ni yo somos perfectos. Pero yo me creía perfecta. En algún momento de mi asquerosa y rastrera existencia me lo creí. Y así he acabado.
¿Alguna vez te has buscado a ti mismo hasta debajo de los armarios de tu madre? Seguro que si.
Es una mierda la desilusión, el desazón que me da el no encontrarme y haberme perdido y saber que quiero pero que no quiero y a la vez me muero de ganas por querer y no lo consigo. Es una real mierda el estar tan perdida y sola entre todos estos hijos de puta a los que no les importo un bledo porque ni me conocen y quizá ni me lleguen a conocer.
Y así es como me doy cuenta de que no soy perfecta. Y entonces me cabreo. Me cabreo porque no tengo ni puta idea de cómo cojones expresarme. Y eso es una caca tan grande como tu cabeza. Y ¿qué coño haces leyéndome? estoy hasta las tetas de todo y de cómo todo lo que había construido se viene abajo.
Cállate, gilipollas, no estoy hablando de la universidad. A mí eso me suda las bragas.
Es algo más, algo más, algo que se me ha perdido no sé dónde y no lo encuentro. Me he perdido y no me encuentro. Me echo de menos. Nos echo de menos.
¿Qué cojones hago hablando con un magnate?
Tengo una sombra echada encima que no me deja ni avanzar.

jueves, 4 de octubre de 2012

Manolillo Chinato dijo:

Mi amor por ti es como el sol,
grande y redondo.
Tu amor por mí, como la luna,
pequeña y preciosa.
Mi amor por ti es como el cielo,
siempre infinito.
Tu amor por mí como la tierra,
más pequeñito.
Mas, como mi libertad
no te puede exigir nada,
yo te lo daré a ti todo
aunque tú no me des nada.

lunes, 1 de octubre de 2012

Hannah, ¿puedes oírme?

"El camino de la vida puede ser libre y hermoso; pero lo hemos perdido. La codicia ha envenenado las almas, ha levantado barreras de odio, nos ha empujado hacia la miseria y las matanzas. Hemos progresado muy deprisa pero nos hemos encarcelado nosotros. El maquinismo que crea abundancia, nos deja en la necesidad. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos; nuestra inteligencia duros y secos. Pensamos demasiado y sentimos muy poco. Más que máquinas necesitamos humanidad. Más que inteligencia, tener bondad y dulzura. Sin estas cualidades la vida será violenta. Se perderá todo."
http://www.youtube.com/watch?v=pcuLzGcSXiE
Alza los ojos.