A un metro de ti no corre en aire. Pero porque tú no quieres.
La cuestión es fácil, y la frase también: No dejas de repetirte lo que sabes. Pero, ¿qué es lo que crees?, ¿qué es lo que sientes?.
Una vez trepado el escandaloso muro de la vergüenza te atreves a descubrir cómo por desgracia o suerte te has arrastrado ante la absurda idea que tenías en mente. No puedes, o quieres, recordar cómo el tiempo se ha comido uno a uno los momentos que podrías haber vivido "a tu manera" pero no lo hiciste por alguna de las absurdas razones que aquellos imbéciles te dieron.
Arrastrada por la impotencia ahora solo quieres hundir la cabeza en la almohada.
¡No me seas gilipollas!
Sal ahí fuera.
O quédate aquí dentro si es lo que quieres.
Pero que nadie te diga cómo.
Ni cuando.
Ni donde.
Ni porqué.
En todo lugar, hasta en el más infernal... hay un poco de felicidad para tontos.
Nunca es tarde para encontrarla.
