sábado, 6 de septiembre de 2014

Con plomo en los bolsillos

Hoy he visto a mi cerebro estrangulando a mis pulmones mientras les susurraba: "Yo sé que esto no os gusta, pero aquí mando yo". He pensado en eso de que puedo dejar todos mis vicios, menos uno. Me he implicado tanto en el estrangulamiento que al final he apalancado el piti, ya los terminaré de estrangular mañana, aún hay tiempo. Qué ironía eso de que todos menos uno. Le he echado una miradita a la botella de vino que hay en ese mueble que tan poco me gusta de la cocina. Y he sentido frío, porque estoy totalmente sola, pensando nada más que en matarme. Hoy he tenido miedo. Mi cabeza no para de saltar de un pensamiento a otro, como si estuviese jugando a la rayuela, sola. Y entonces pienso en las noches de este verano, en mi guitarra, en lo de "siéntelos, la clave es sentirlos". Y entonces pienso en ti. Es increíble como siempre acabo en el mismo lugar, con las muñecas rotas y repitiendo las mismas palabras, una y otra vez. Los mismos gestos, las mismas miradas, el mismo tacto, los mismos ojos. Una y otra vez. Pero siempre con algún detalle nuevo en tu nariz, o en tu alma, que no para de expandirse y mira que estoy lejos, pero lo noto. Los autobuses. Qué lugares. Tan llenos de gente y siempre solos, como yo. Como todos. Qué ida esta. Qué pena utilizar una frase brillante en un texto tan efímero y feo. Es como una ínfima explosión de color en un paisaje gris. Y las palabras siguen siendo las mismas. Pero al menos, son más. Qué valiente fue ese profesor sacando de nosotros la belleza. Qué tristeza que no me entienda, con todo este desorden. ¿Dónde me llevará el barco que fabriqué con todo ese plomo que tenía escondido en mi alma? Oh, vaya, se hundirá, (como eso que dicen love of lesbian de "te hundirá y me hundirá") entonces igual procede llamarle submarino. Pero seguirá teniendo forma de barco, me seguirá gustando salir a la cubierta, aunque no pueda respirar. Dejaré a mis pulmones llenarse de este agua tan densa. Y pese a que lo lógico sería que al salir a la cubierta echase a flotar, estoy unida a este barco de plomo con rumbo. Es tan pesado, avanza tan despacio. Pero tiene un destino, mantiene el rumbo fijo, aunque siempre estemos tocando fondo. Al menos lo tocamos juntos.