viernes, 7 de septiembre de 2018

No sé


No sé.
No sé cómo pedirte a gritos que vuelvas. Que no puedo soportar mirarme al espejo y no verte detrás, meando sentado, partiéndome el culo de tu cara de recién levantado. No sé cómo decir que ahora, de repente, por arte de magia, echo de menos todas y cada una de las pequeñas cosas que me sacaban de quicio. Echo de menos escucharte por las mañanas haciendo un jaleo monstruoso y se me hace raro cocinar tranquila, sin que nadie me diga que la paella no se hace así, que hay que echar más aceite. Echo de menos tu comida pringosa.
También, por desgracia, echo de menos que me cojas de la mano, que te montes en el coche y me des un besito, pequeñito y necesario. Echo de menos desquiciarte cuando me hacía una bolita y no podía responderte porque dialogar contigo siempre se me hacía bola. Pero tú esperabas, impaciente, mi respuesta, y me mirabas mientras lloraba sin entender nada, pero me mirabas y eso era suficiente. Echo de menos que me seques esas lagrimas de las que te he culpado muchas veces, y siento ser tan ciega de no ver que el problema sigue en mí. Echo de menos que me abraces en silencio cuando despierto sudando y llorando de mis pesadillas.
Me jode. Me jode que te vayas al mismo sitio al que llevo soñando ir tantos y tantos años. Me jode que allí encuentres paz, que te marches sin mí, que no pueda ayudarte a hacer la mudanza como te había prometido. Me jode pensar que allí te enamorarás de nuevo, que una vez más Granada se llevará lo que quiero, que recorrerás calles que son mías, pero sin mí. Me jode querer de una forma egoísta, pero prefiero ser sincera antes que nublarme por dentro, como me pasó contigo, como lo que me hizo perdernos. Me jode que mires la luna desde la Alhambra y no me veas, que conozcas sitios que no conozco y no me los enseñes. Me jode.
Me jode no saber escucharme entre todo el ruido y estar gritando por dentro sin que me escuches. Me jode que ahora seamos otras personas, que los caminos se bifurquen, que no hayamos podido enmendarlo como tantas otras veces. Me jode haberme rendido, aunque fuese necesario.