Temes que vuelva y destroce lo que has construido.
En verdad, ya lo ha hecho.
Y nos ha destruido.
A ti,
por intentar olvidarte.
A mi,
por pensar que olvidarías.
A ti,
por no cambiar.
A mi,
por dejarme llevar.
Y nada tiene sentido si sabes que es
toda una farsa lo que tienes delante.
¿Merece acaso la pena enfrentarte
contra tu propia mente?.
No.
Ni yo, ni tú, ni nadie,
sabe con exactitud lo que puede suceder.
Pero quizá sea esa la chispa de la vida,
la felicidad para tontos.
La vida está hecha para los fuertes,
y no soy tanto como pensaba.
Porque eso siempre funciona así:
