Todos necesitamos compañía. Unos más y otros menos.
Existen tantas clases de personalidades como personas en el mundo.
Yo he tenido la gran suerte de toparme con una que... ¡vaya!, da la talla.
Porque das la talla. Eres grande, eres tú. Y eso es lo que más me gusta de todo. Que por mucho que nos separen unos cuantos kilometrillos de nada, tú siempre eres Pedro Lopez Torija. Tú eres tú y no hay otro igual. Tú eres el que me hace reír, me dice cariño y me suelta los piropos más bonitos que nunca nadie me soltará. Porque eres tú y no hay otro. Eres el yonki educado, eres el achuchón a distancia. Eres la romería de 2010, un collar Rolling Stone, un abrazo al volver de Madrid. Tú eres el cigarro de las 3, la cerveza que sobra, el litro por invitar. Tú eres un ángel de la guarda, las caritas felices de un chat y el que pide que le despierte para estudiar. Tú eres un dibujo con dedicatoria. Tú eres un libro abierto a las 12 de la mañana mientras tus padres están fuera. Tú eres esos momentos hechos de felicidad para tontos. Tú eres el que dice pellejas everywhere, el corazón solitario, mi corazón. Tú eres el de las promesas grandes. Eres tan tú que me dejas sin palabras.
Eres un amor de personaje que quiero con locura. Eres tú, somos tú y yo y un pitillo de por medio acompañado de buena música.
Te quiero.