miércoles, 8 de febrero de 2012

El gigante de los ojos azules.

Sintetizó algunas palabras antes de doblar el papel. Descansó apoyada en la barra de metal que recorría de punta a punta el nido.
No se atrevía a dar ni un paso.
A su alrededor se extendía un gigante enorme que no conocía. Y le abrazaba. Era él, de eso estaba segura. Pero no tenía ni idea de cómo continuar.
La miraba de lejos.
Quería correr, abrazarlo y permanecer así el tiempo suficiente para no echarle de menos.
Apenas un rasguño de su ser le pertenecía y por eso quería más. Había imágenes congeladas que no paraban de chocar contra su cabeza.
Aquel gigante la miraba con unos impenetrables ojos azules y se ceñía tan fuerte al pobre muchacho que empezó a plantearse la retirada.
Pero ella nunca se retiraba. Jamás. Era tan grande... Y en el fondo parecía ser tan parecido a ella. Como si el gigante de ojos azules y ella fuesen parte de un mismo patrón.
Aquello no le gustaba nada de nada.
Como amigos y enemigos a la vez.
Tenía tanto miedo... Quería avanzar.
Parecía tan difícil.
No hay suelo en este sueño. Puedo caer al vacío.
Por que me he dado cuenta de que soy yo quien no sabe cómo acercarse más y no sabe si el gigante es real.