martes, 7 de febrero de 2012

A lo hecho, pecho.

Explorando eso que llaman corazón me he dado cuenta de que hacemos muchas cosas sin pensar.

No me arrepiento de nada de mi pasado, ¿qué sería ahora sin él?. Nada, por supuesto. Ni la mitad de lo que soy ahora.
Pero, a veces, me paro a pensar en el daño que he hecho. En lo que he provocado a mi paso. Lo que implica ser egoísta.
De nada de ello me arrepiento, repito. De errores se aprende.

Si aquella madrugada de 2009 no hubiese cometido aquel "error", ahora no tendría esta amistad.
Y lo mismo hubiese ocurrido aquel mes de Mayo si no hubiese decidido buscar entre la gente de Castellar.
Y tampoco me habría cortado un dedo si hubiese entrado a comer ensaladilla rusa.
Tampoco conocería a ese gran amigo de litronas.

Somos todo el camino que hemos recorrido. Tanto el bueno como el malo.
No sé si estará bien pensar tanto en el pasado como yo lo hago.

Ya lo decía Kurt Cobain:

"Admiro a la gente que vive sin problemas, que mira el 


mundo con despreocupación. A diferencia de ellos, yo 


sufro más de la cuenta".