sábado, 30 de noviembre de 2013

Absurdo

Absurdo. Como esos collares que compra la gente para llamar a los ángeles y yo pienso: ¡qué tontería! Si en este mundo no hay ángel caído más hermoso que tú. Absurdo como los semáforos en ámbar cerca de un cruce si en ámbar solo se pone tu espalda cuando nos acechan los primeros rallos de luz. Absurdo. Como el cortejo de miradas perdidas cuando lo mejor es tirar de tu brazo y escondernos en cualquier baño sin luz.
Absurdo es pretender hacerte mi preso cuando siempre has sido tan libre, tan tú. Tan efímero como el suspiro de después de un polvo con calcetines de invierno, que te desvaneces como el humo que sale de tus pulmones y yo pienso en lo bonito que sería congelar esa imagen y hacerla eterna. Eterna y absurda como eres tú que te encuentro de frente sin conocerte. Tú que absurdo como yo que te escribo. Absurdo como el pase lo que pase cuando lo único que nos pasa es la vida y perdemos demasiado tiempo pensando si lo que nos conviene es piel con piel y ya sabemos que vamos a acabar en ese rincón. Absurdo es perder el tiempo con tanto pensamiento estúpido si podemos dejar a un lado la razón. Absurdo como tú y yo y esa cerveza antes de echarnos a volar con el humo que aspiras de entre mi(s) pecho(s). Absurdo como todo. Como siempre y como nunca.